2023/11/01

La sequía en Panamá, que según el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI), ha conducido a que las lluvias en la zona disminuyan hasta un 50%, ha llevado a que el tránsito de buques por el canal pase de 9 horas, en promedio, a entre 9 y 21 días. Por su parte, el paso se realiza con reducción de calado lo que implica disminución de peso de los barcos, lo que deriva en que parte de la carga debe pasar por vía férrea, algo que se realiza con equipos que, si bien han sido repotenciados, su estructura centenaria sigue siendo el soporte del equipamiento, con las limitaciones que ello implica.

 De hecho, entre las soluciones a los problemas del Canal de Panamá se considera el rediseño general del sistema férreo, casi que una migración a un canal seco y es donde entra como propuesta un sistema férreo del lado colombiano, con bahías y potencialidad geográfica y que en medio de los actuales desarrollos tecnológicos, bien puede competir en tiempos y valor de peaje, para el tránsito de carga entre los dos océanos.

Volviendo a la situación de la sequía en el istmo de Panamá, hay que recordar que el lago artificial Gatún de agua dulce, localizado en la parte alta del canal, alimenta las esclusas para el paso de los buques, pero el agua de este sistema, a su vez, es la columna vertebral del abastecimiento para 4,2 millones de habitantes del país, el 50% de la población total.

Ahora bien, los modelos relacionados con las lluvias en la zona como consecuencia del cambio climático, corroborados  por el comportamiento en las últimas décadas, establecen que su escasez tiende a permanecer en el tiempo, un fenómeno que en el orbe, acelera el deshielo polar en la región ártica que ha abierto la ruta del norte que conecta Asia con Europa Occidental, como alternativa a la ruta por el Canal del Suez, con inversiones de consideración en rompehielos atómicos, pero una ruta que ya se ha declarado como de carácter comercial.

No hay duda que el desarrollo comercial y productivo de China, consolidado en las últimas dos décadas, no solo ha sido posible por las rutas comerciales clásicas, terrestres, fluviales y marítimas, si no que se apalanca en la apertura de nuevos trazados que agilicen el comercio y mitiguen los cuellos de botella que presenta la infraestructura del transporte en el mundo.

 La batalla por el agua dulce a escala global, incentiva las guerras en Oriente Medio, algo que se trasluce en el genocidio palestino actual, considerando la guerra de Israel por el control del río Jordán con Siria, Líbano o Jordania, y que busca garantizar el acceso al oro azul de manera prioritaria a hebreos en contraposición al acceso a los palestinos y árabes de la región.

 En Panamá se enfrenta la operación de infraestructuras hidráulicas en el caso del Canal, agua dulce que, al ser vertidas a las esclusas luego son derramadas al mar, y que compite con el abastecimiento a las zonas urbanas y de alta densidad poblacional.

Actualmente Panamá vive su propio estallido social con protestas extendidas a lo largo del país que duran ya una semana, las mayores en 40 años, donde se entrecruzan causas como la desaceleración económica, alta inflación, migración, alza del precio de los combustibles y, políticas, relacionadas con la corrupción.

El llamado de la calle también es a detener un contrato entregado por el Estado a la minera canadiense Fisrt Quantum Minerals para la explotación de cobre, uno de los activos esenciales para la electromovilidad y el desarrollo de las energías limpias, pero que su aprovechamiento pasa por impactos a la biodiversidad y a los manantiales de agua dulce. 

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