La sequía en Panamá, que según el Instituto Smithsonian
de Investigaciones Tropicales (STRI), ha conducido a que las lluvias en la zona
disminuyan hasta un 50%, ha llevado a que el
tránsito de buques por el canal pase de 9 horas, en promedio, a entre 9 y 21
días. Por su parte, el paso se realiza con reducción de calado lo que implica disminución
de peso de los barcos, lo que deriva en que parte de la carga debe pasar por
vía férrea, algo que se realiza con equipos que, si bien han sido
repotenciados, su estructura centenaria sigue siendo el soporte del
equipamiento, con las limitaciones que ello implica.
De hecho, entre
las soluciones a los problemas del Canal de Panamá se considera el rediseño
general del sistema férreo, casi que una migración a un canal seco y es donde
entra como propuesta un sistema férreo del lado colombiano, con bahías y potencialidad
geográfica y que en medio de los actuales desarrollos tecnológicos, bien puede competir en tiempos y valor de peaje, para el tránsito de
carga entre los dos océanos.
Volviendo a
la situación de la sequía en el istmo de Panamá, hay que recordar que el lago
artificial Gatún de agua dulce, localizado en la parte alta del canal, alimenta
las esclusas para el paso de los buques, pero el agua de este sistema, a su
vez, es la columna vertebral del abastecimiento para 4,2 millones de
habitantes del país, el 50% de la población total.
Ahora bien,
los modelos relacionados con las lluvias en la zona como consecuencia del
cambio climático, corroborados por el comportamiento
en las últimas décadas, establecen que su escasez tiende a permanecer en el
tiempo, un fenómeno que en el orbe, acelera el deshielo polar en la región
ártica que ha abierto la ruta del norte que conecta Asia con Europa Occidental,
como alternativa a la ruta por el Canal del Suez, con inversiones de
consideración en rompehielos atómicos, pero una ruta que ya se ha declarado
como de carácter comercial.
No hay duda
que el desarrollo comercial y productivo de China, consolidado en las últimas
dos décadas, no solo ha sido posible por las rutas comerciales clásicas,
terrestres, fluviales y marítimas, si no que se apalanca en la apertura de nuevos
trazados que agilicen el comercio y mitiguen los cuellos de botella que presenta
la infraestructura del transporte en el mundo.
La batalla por el agua dulce a escala global, incentiva las guerras en Oriente Medio, algo que se trasluce en el genocidio palestino actual, considerando la guerra de Israel por el control del río Jordán con Siria, Líbano o Jordania, y que busca garantizar el acceso al oro azul de manera prioritaria a hebreos en contraposición al acceso a los palestinos y árabes de la región.
En Panamá se enfrenta la operación de
infraestructuras hidráulicas en el caso del Canal, agua dulce que, al
ser vertidas a las esclusas luego son derramadas al mar, y que compite con el
abastecimiento a las zonas urbanas y de alta densidad poblacional.
Actualmente Panamá
vive su propio estallido social con protestas extendidas a lo largo del país
que duran ya una semana, las mayores en 40 años, donde se entrecruzan causas
como la desaceleración económica, alta inflación, migración, alza del precio de
los combustibles y, políticas, relacionadas con la corrupción.
El llamado de
la calle también es a detener un contrato entregado por el Estado a la minera
canadiense Fisrt
Quantum Minerals para la explotación de cobre, uno de los activos
esenciales para la electromovilidad y el desarrollo de las energías limpias,
pero que su aprovechamiento pasa por impactos a la biodiversidad y a los
manantiales de agua dulce.
>>Publicaciones recientes<< >> web << <<Biosfera>
Referencia. Agenda Países; El Canal
