Existen diversidad de teorías en el orden la
geopolítica que intentan explicar tanto el ascenso, pero por sobre todo el declive
actual en el que se encuentra el imperio estadounidense.
De hecho, hoy resulta menos prohibitivo encontrar
referencias sobre “el imperio” en libros, periódicos y revistas occidentales y
en particular en el mismo Estados Unidos. En la era de la hegemonía, a la
postre la desaparición (pacífica) de la Unión Soviética, un país continente con
una riqueza política como económica excepcional en 1991, por el contrario hablar
de imperio era como colocar un gato a arañar una pizarra porque la característica
de una Reserva Federal que lo copaba todo con emisiones de moneda con lo que
compraban cada cosa que se producía país a país del mundo, sin que nadie
rechistase, convertía el fluir de la danza de la rotativa de billetes en gobiernos
liberales, sus mass media, la democracia liberal, los bipartidismos así
constituidos, en el orden global predominante y a EEUU, a Wall Street en el
faro que guiaba todo aquello.
A las empresas industriales del Dow Jones, que
se catapultaron en medio de la Segunda Guerra en medio del desarrollo de la
factoría de armamentos, de los tanques y aviones de guerra al vehículo privado
y la aviación civil, en paralelo avanzó el sector de la producción de bienes con
que amoblar cada hogar del mundo. Fue un periodo importante que dio forma a la
economía hasta los años noventa del siglo XX, pero al que sobrevino una crisis
de saturación del mercado, pero que al que se blandió como respuesta el ascenso
del Nasdaq basado en empresas relacionadas primero con la economía de la
computación y luego del flujo de la información digital con la Internet y lo
que llevó a lo que tenemos hoy y es de nuevo ampliar el ciclo de consumo
anterior con la perspectiva de la adquisición por cada hogar del mundo con
laptops y luego el tv de bolsillo, ya un consumo no para la familia, si no,
para cada uno de sus integrantes, el smartphone.
Algunos teóricos de la geopolítica explican el
ascenso estadounidense a efecto de la autodestrucción de las potencias
europeas, en particular durante la primera y segunda guerra lo que tiene
sentido, sin embargo, poco se habla de como EEUU se consolidó durante los más
recientes ochenta años. Se habla de la capacidad tecnológica, del aprovechamiento
de la captación de la fuga de cerebros a la que por razones económicas se veían
expuestos la practica totalidad de países del orbe y por su puesto de la
capacidad militar, una suerte de halo de invencibilidad que se le dio a otorgar
al ejército de Estados Unidos, entre otros, con la ayuda de los mass media hegemonizados,
o de otra forma, manejados con los hilos de la empresa mediática tan expansiva como
el modelo económico con epicentro en EEUU y a cada esquina del mundo.
También se hace referencia a la
invulnerabilidad de Estados Unidos debido a que está a distancia por inmensos
océanos a centros de conflicto en Europa o respecto en su momento de la Japón Imperial
del primer tercio del siglo XX(suele olvidarse que el paso de Bering, por donde
el flujo de especies vivas entre Africa,
Europa o América ha tenido ciclos históricos), sumado al poder marítimo
estadounidense y que otorga proyección internacional sustenta el lugar imperial
de Washington durante cerca de un siglo.
Ahora bien, no hay duda que la matriz cultural
estadounidense europea, y lo que difiere del mestizaje que caracteriza el resto
del continente americano, proyecta una perspectiva propia de los imperios del
Viejo Continente en torno a Washington es un factor sensible si se piensa en una
centralidad histórica para explicar la historia del imperio americano y como
muy temprano, pese a la distancia de océanos de Europa o Asia Oriental(pensar
en Japón, China o el Sudeste Asiático) se involucró en guerras en dichas
regiones, considerar las dos guerras totales mundiales y donde eran claros los
pivotes de lo que a la postre quedara registrado en el Tablero Mundial de
Zbigniew Brzezinski en particular, donde la promoción de las guerras y el juego
de fichas con fines de posicionamiento geopolítico era el objetivo.
En todo esto vale resaltar como base
explicativa para el proceso imperial estadounidense, y que regularmente se
disloca de su lugar en los análisis más típicos, es el papel del dólar, de la Reserva
Federal después de la Segunda Guerra con Bretton Woods y como a través de ello los
países del mundo terminaron por adoptar, la verdadera mano invisible del poder
de Washington, el billete verde como moneda de referencia de cada país debido a
que con este se transan los bienes comerciales a nivel internacional y lo que
se desdobló a la postre en otras herramientas de soporte imperial como lo es el
Swift, o el hecho que es, de nuevo, la Reserva Federal, quien autoriza cualquier
transacción comercial en el orbe.
Ello para decir, que esto es lo que está en progresivo
cambio desde los años setentas del siglo XX y que se consolidó con la
denominada deslocalización industrial estadounidense en dirección a China, una
opción destinada a salir al paso a la crisis sistémica(global) por sus características
del capitalismo debido a la saturación de los mercados internacionales de bienes
y servicios comercializados y donde la alternativa era disminuir los costos de
producción derivados de producir en EEUU. Por su parte, el mecanismo se
completaba con integrar a la economía occidental, la misma economía China, con
miles de millones de personas con quienes generar un ciclo de producción como
de consumo.
Wall Street contaba con que el capitalismo así
proyectado a Asia Oriental corrompería las élites chinas, como decir, permitirían
la explotación del mercado del país, pero adoptarían una posición semejante a
la de buena parte de los países del mundo, y era abrumarse con la riqueza y
olvidarse de poner en marcha un proyecto económico y tecnológico nacionalista.
Es lo que no sucedió y explica el ascenso chino.
Es decir, el factor político, la decisión consciente de sectores dirigentes de
la sociedad explican el giro económico y político del siglo XXI, es decir, la
denominada multipolaridad y lo que tiene haciendo agua la verdadera mano
invisible imperial del predominio del dólar(con excedentes en dólares China
factura el ataque al mismo y lo que resulta inevitable por la interdependencia
de Wall Street de la producción, eficiente y económica que se factura en torno
a Beijing), horadando el Swift y las organizaciones de Bretton Woods, el Fondo
Monetario, Banco Mundial o la Organización Mundial del Comercio, lo que facto
deja inservible el mecanismo de bloqueo económico y financiero con el que el
EEUU practicaba la sumisión de cada país del mundo. Contrario a lo que se cree
no es la fuerza militar la que soporta la proyección imperial estadounidense
como ello.
De esta forma, el capital estadounidense
fomentó el desarrollo industrial del Tercer Reich alemán con que proyectarse en
Europa (pensar en Israel en Asia Occidental), pero una estrategia contenida por
la Unión Soviética, lo que ahora tiene expresión en lo que sucede con China y a
la que pretende enfrentar mediante una primera fase comercial, pero que por la
más reciente Estrategia de Seguridad Nacional estadounidense tiene el horizonte
en una solución mediante el choque militar.
Ahora bien, como expresión de los BRICS, Irán contiene
la expectativa estratégica estadounidense en dirección a China y lo que se
repite con Ucrania con la respuesta militar que ofrece Rusia.
Como se ha mencionado EEUU ha tenido claros sus
objetivos en la primera y segunda guerra cual es evitar la consolidación
económica del Heartland Euroasiático, la región continental más grande y
poblada del planeta o de otra forma, “arbitrar” su comercio y desarrollo
económico porque de suceder Washington quedaría cual península europea en la
era de la Ruta de la Seda china que sobrevino hasta el siglo XIX y rota
precisamente por Occidente. Sería pues irrelevante.
La deslocalización industrial, la rotura del
Swift y la progresiva consolidación de los BRICS y del proyecto Euroasiático
hace poco relevante la posición de Estados Unidos en América Latina si de la
permanencia de un imperio global se trata.
También se ha relacionado que el poder
hegemónico que EEUU ha logrado en el mundo, a lo que no escapa Latino América,
tiene que ver con el poder blando del dólar y sus instrumentos anexos, no la
fuerza militar que representa en el fondo los últimos estertores del imperio.
Los golpes de mano y la conspiración electoral solo sostenibles mediante
proyección de fuerza militar, es algo que también entra en crisis.
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