Como se sabe la Alemania del Tercer Reich fue derrotada y condenada por los países victoriosos al pago de acreencias a través del “tratado de paz” de Versalles (toda guerra interna o externa se paga por su puesto).
El banco para los pagos o reparaciones como consecuencia de la derrota alemana fue el Banco Internacional de Basilea localizado en Suiza y donde "tienen asiento" bancos centrales y donde se coordinan acciones financieras en el orden internacional; para el contexto de la primera y segunda guerra participaban el mismo EEUU, Gran Bretaña, Francia y por su puesto quien refrenda pagos, Alemania, pero al que paulatinamente se ha integrado la banca central (un decir, para ocultar que todo ello es gestionado por el sector privado en los regímenes bipartidistas o demoliberales) de buena parte del mundo. El banco internacional de pagos de Basilea coordina actividades en la actualidad con su par, en términos de garantía de pagos (incluye los costos por pagar de las naciones perdedoras de la Segunda Guerra o de aquellos países condenados al déficit y desindustrialización consecuencia del colonialismo financiero), las Organizaciones de Bretton Woods (donde hoy se concentra la actividad de 63 bancos centrales a nivel global y se moviliza el 95% del PIB mundial); el Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, Organización Mundial del Comercio, el Swift.
En una primera fase Basilea apalancó la iniciativa de la canalización de las reparaciones en función de una economía alemana domeñada o lastrada por la deuda. Luego “asimiló” la continuación de pagos en medio de la expansión armada del Tercer Reich desde 1939 a Europa Oriental. Sin embargo, la perspectiva alemana en medio de la cabalgadura militar y el disparo de deuda en un momento oculta y luego evidente, lanzó al Tercer Reich en contra de sus principales acreedores en Europa Occidental y el mismo Reino Unido.
Así el interés de la banca central occidental de carácter público en principio, pero en la práctica gestionada por privados, como se ha mencionado, con un Tercer Reich que había conquistado buena parte de Europa, rompió con el interés de la soberanía incluso de sus propios países, lo que se explica por los acuerdos del Banco de Pagos de Basilea que mantuvo su operación desde finalizada la Primera Guerra y extendida aún en medio de la Segunda Guerra cuando la Alemania del Tercer Reich pagaba contra la riqueza que obtenía de las regiones conquistadas. En el periodo comprendido entre 1933 y 1945 la deuda alemana pasó de 19 mil millones de marcos del Reich a 380 mil millones.
Ahora bien, tanto el endeudamiento como la condonación de la deuda, de las organizaciones internacionales mencionadas tiene como fin último el colonialismo, es decir, el control de regiones o países, sus mercados y recursos.
Ello explica por ejemplo la realización del Acuerdo de Deuda de Londres de 1953, donde la banca occidental estadounidense, británica y Francesa perdonaron gran parte de la deuda a Alemania Occidental o Federal, lo que tenía a su vez su propia perspectiva, cual era demostrar que Alemania Occidental podía adquirir un mejor desempeño económico que la Alemania Oriental bajo administración de la por entonces URSS en un mecanismo que recuerda aquellos que a su manera Occidente dispuso al respecto de Corea del Sur, Japón, la misma Europa Occidental o Chile de Pinochet, en un juego donde la economía, sustenta las posiciones geográficas occidentales en el mundo y lo que contradice lo que por décadas se ha mostrado como “milagros” económicos supeditados a la innovación o logros de la élite empresarial local.
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