Es común observar en la historia de la economía
mundial como se elude las causas reales del crash de la bolsa de valores de
Nueva York en 1929, que como las demás crisis internacionales sistémicas están relacionadas con sobre endeudamiento de los Estados y lo que tiene conexidad con guerras y con
bancos.
El origen la crisis de 1929 tiene un epicentro
notable en la primera guerra mundial y en la que Estados Unidos estuvo
involucrada en particular, vendiendo armas y suministros militares a Francia e
Inglaterra (conocido que las infraestructuras de la Unión Americana estaban fuera
del alcance de la destrucción que se presentaba en el Viejo Continente y la distancia
de un océano, el Atlántico), y quienes salieran “vencedores” de la dicha
conflagración internacional.
El tratado de Versalles de 1919 suscrito entre
los intervinientes en la guerra cifró el reconocimiento de la derrota alemana y
en su artículo 231, se establece la “Cláusula de culpa de guerra” con la que
los teutones quedan sometidos a reparaciones económicas masivas, pérdidas
territoriales (Alsacia, Lorena, el territorio del Sarre, Schlerwig, Prusia
Occidental, Posen, Alta Silesia, Danzig, Memel, Distrito de Hultschin y Eupen y
Malmedy, entregados a Francia, Bélgica, Dinamarca, Polonia, Checoslovaquia, de
otra forma el 13 por cien del territorio europeo y lo que significó dejar por
fuera de sus fronteras 6 millones de sus ciudadanos. Respecto de sus colonias,
Alemania perdió la actualmente Tanzania, Ruanda, Burundi, Namibia, Camerún y
Togolandia en África; al sur del Ecuador, las actuales islas Marianas,
Carolinas y Marshall mientras el puerto de Qingdao en China fue entregado a Japón),
así como el desarme de su ejército.
En estas condiciones Alemania se vio sumergida en constantes ciclos inflacionarios consecuencia de impresiones de moneda, en teoría respaldadas en oro, en el intento de hacer frente a los pagos de las reparaciones y que llevó a sucesivos cambios de moneda pasando del Papiermark (1914-1923), Rentenmark (1923) y Reichmark (1924).
Como para entender el alcance del
fenómeno un pan llego a costar “miles de millones” de Paiermarks en su momento.
La “salida” al impase germano se da con el
denominado circuito financiero de los años Veinte a través de EEUU: Wall Street
entregaba créditos y colocaba condiciones de gobierno a Alemania (con lo que
introdujo las multinacionales gringas en condición de preferencia en territorio
teutón), recursos que eran girados a Francia e Inglaterra contra las
reparaciones derivadas de la Cláusula de culpa de guerra, dinero que a su vez
era reenviado devuelta a Wall Street contra las deudas consecuencia de los suministros
entregados por EEUU tanto a Inglaterra como a Francia.
Volviendo al tema de la causa de la crisis de
1929, luego de este repaso, es desde luego que la bolsa de Nueva York (aunque vendían
en los medios que se sustentaba en el desarrollo industrial estadounidense)
cimentaba su actividad al inyectarse constantemente dineros provenientes de las
reparaciones alemanas y pagados a las industrias estadounidenses y cuando Alemania
declaró la cesación de pagos sobrevino el precipicio del valor de las acciones (algo
que podría repetirse con la ya impagable deuda estadounidense de 40 billones,
de la que por lo pronto no se declara la cesación de pagos y se opta por la impresión
de dólares, la pérdida de poder adquisitivo de los tenedores de bonos y la exportación
de los alijos del billete verde o emisión digital a través de la adquisición “persuasiva”
de dicha moneda entregada a bancos centrales del mundo como deuda a países bajo
la égida estadounidense).
Como se sabe, la hiperinflación alemana de
comienzos de los treinta convirtió en un caldero dicha sociedad (la movilización
en las calles y las estructuras organizativas de carácter social en Alemania
pululaban). En tal situación, las élites teutonas optaron en 1933 calculadamente
por eludir un proceso de democratización del Estado compartiendo el gobierno
con los nuevos movimientos emergentes para con estos planear una reconstrucción
económica y social, por otro que implicaba ahogar represivamente la sociedad
mientras paralelamente asimilaban un keynesianismo militar y que soportó una
revolución en el campo de la química y la ingeniería en general de forma excepcional.
En tándem, la élite del Tercer Reich definió una estrategia financiera oculta tanto a Wall Street como a las casas de Londres y Paris mediante la emisión secreta de Bono MEFO(letras de cambio) un endeudamiento que el Estado hacía con sus principales empresas militares donde se evitaba la emisión de moneda para eludir la inflación y con lo que dispararon la producción y el desarrollo económico del país mediante la construcción de autovías e infraestructura eléctrica, otorgamiento de créditos baratos a trabajadores para la adquisición de automotores y vivienda, vacaciones pagadas para los trabajadores.
Ahora bien, paralelo al milagro económico (el que también se ocultaba maquillando y mostrando resultados moderados al mundo), se presentó el desarrollo de tecnologías de doble uso civil como militar y en lo que se soportó el estímulo de empresas nacionales como Krupp, Siemens, Rheinmetall o Gutehoffnungshütte, se diría que todo el sistema productivo y del que derivó la fabricación de los tanques de guerra más avanzados del mundo para la época con Daimler-Mercedes y Porsche, así como de la fuerza aérea (Luftwaffe; de hecho desarrollaron el primer avión a reacción del planeta el Heinkel 178); la naval(la Kriegsmarine) con base en destructores y en particular, submarinos(U-boote) así como la construcción y uso de los primeros misiles del mundo, los V1 y V2. Por su puesto la sustentación del ejército profesional, es decir, la Wehrmacht.
El tiempo contaba y la deuda oculta explotaría en
contados años, lo que explica la aceleración de los desarrollos alemanes sin
parangón entre 1933 y 1939 cuando se desata, como efecto de ello, la Segunda
Guerra Mundial. Era el todo por el todo, como se ve. Es decir, la liberación
del yugo de las potencias europeas y de todo lo que significara un lastre
económico de endeudamiento exterior y que está reflejado en la Doctrina Alemana
del Espacio Vital, para un país que dependía agudamente de importaciones de materias
primas.
Pese a que Alemania declaró formalmente la
cesación de pagos relacionada con reparaciones y causa de la crisis de 1929,
las negociaciones continuaron a través del denominado (también en la
trastienda) Banco de Pagos de Basilea(BIS) localizado en Suiza y donde comparecían
representantes “de la banca” de Alemania, Estados Unidos, Reino Unido o Francia
y mediante el cual aún en medio de la guerra el Tercer Reich alemán tomaba las
reservas en oro o riquezas de la banca central de la Europa Ocupada para
amortizar sus deudas con los países occidentales mencionados y parte del BIS.
Por su parte, el Tercer Reich (la Alemania
Nazi, la de la estrella gamada y símbolo ancestral de Paz y Fortuna desde civilizaciones
antiguas entorno al rio Indo, la antigua Grecia o Roma) no pagaba por las
materias primas extraídas de la Europa Ocupada mientras orientaba a control
remoto los presupuestos estatales de dichas regiones: Aunque sobre el
papel existían contratos, facturas y transacciones bancarias, el dinero
utilizado para "pagar" provenía de los propios países ocupados, con
lo que se intentaba mitigar la inflación en torno al gobierno central alemán.
En junio de 1941, el Tercer Reich espoleado por
el BIS terminó por desatar la empresa de incorporar nuevos recursos con la Operación
Barba Roja sobre la Unión Soviética.








