Luego de la pasada elección se observan innumerables
comentarios de indignación debido al uso de bots en la campaña de Espriella y evidencia
la capacidad que logran los algoritmos en los miles de usuarios en las redes.
Existen, por su puesto, referencias extendidas de como
las campañas en la era de las redes (más que en la de internet), se realizan de
esta manera. Son libros enteros que pueden escribirse sobre ello.
Para comenzar, lo único cierto en términos de la
comunicación, si se piensa en que se valida un intercambio con un tercero, es
el que se hace en la cafetería de la esquina, o lo que se llama face to face,
lo demás está mediado por un algoritmo que se diseña a partir del interés político
y económico de las Big Tech, que son las mismas de sus anunciantes.
Por su puesto, tiene que ver con intereses en cuanto a
la instauración de gobiernos afines en los países del mundo donde operan, que
son todos. Y hay de que un país eleve una
restricción o sanción a la operación de las Big Tech para ver en el prompt de
Thuth Social (traduce Verdad Social) de Trump, ladrar violentamente sobre ello.
Según estimaciones, en Colombia existen cerca de 40
millones de usuarios activos de las redes o de otra forma, el 70 por cien de la
población, una cifra que si bien se observa inflada por la duplicidad de
perfiles, lo cierto es que cobra peso si se piensa en temas como generación de
opinión, entre otros, por lo mencionado, y es que la gente quita prevalencia a encuentros o face to face, por razones de economía de tiempo y dinero que establece la
comunicación por redes, lo que incluye la “mensajería” por WhatsApp.
Hay una amplia discusión sobre el “encuentro” o “comunicación”
a través de redes (no se repetirá, pero incluye la “mensajería” WhatsApp.
Al consultar en Gemini de Goebbels sobre la promoción de contenidos o “moderación” en la internet este relaciona “La promoción de publicaciones con fines políticos es una de las herramientas de propaganda más poderosas del siglo XXI, y opera tanto a nivel estatal como corporativo”.
Y lo que tiene que estimular la constitución de burbujas o la comunicación, “de
manada” entre usuarios segmentados según intereses, o de otra forma, “sesgo” de
visibilidad, en tanto usuarios por fuera de la manada que se estructura, son
invisibles para los mismos, lo que refuerza la idea de “verdad” en lo que se
permite que sea visible, lo que deriva en que se perciba que toda una sociedad piensa de manera identitaria a
como sucede en un grupo de WhatsApp o “comunidades” en X, Facebook, Instagram…
A la pregunta a Gemini sobre si
un dueño de un periódico define quien escribe en él, el dueño de X, WhatsApp o Facebook
hace lo mismo, responde:
-Sí, conceptualmente el dueño
de X, Facebook o grupos de WhatsApp hace exactamente lo mismo mediante el
shadowban (Baneo en la sombra), o la invisibilización de una publicación,
aunque el mecanismo técnico y el marco legal son distintos a los de un
periódico tradicional.
Por su puesto, mientras que un
editor de un periódico o un medio radial, dice en la cara a un periodista u
opinador que no le seguirá publicando sus columnas, en el caso de las redes las
personas no son informadas de ello y simplemente quedan publicando “en el vacío”.
El chatbot de
Alphabet sintetiza el algoritmo como:
- Si el
usuario que consulta el contenido es el propio autor, muéstralo. Si es
cualquier otra persona, ocúltalo.
En complementación con el Algoritmo para el Perfil del Usuario (La
Ilusión)
-Cuando
alguien entra a un perfil, el sistema debe decidir “qué mostrar” según quién
esté mirando.
Solicite el algoritmo del shadowban
y fue escrito en el prompt de Gemini donde era evidente el análisis semántico y
significativo de la escritura, donde se establece un perfil económico o
político. Lo que sigue es con un click al software en sus centros de control
por ejemplo en California, de X, chat grupales de WhatsApp, Facebook, bus-cador de Chrome,
para que se aplique a miles de millones de usuarios en el mundo. Como se sabe,
el idioma, en la escena de los algoritmos ya no es una limitación.
Al
interrogar a Gemini sobre un ejemplo de shadowban en grupos de WhatsApp
responde. “Tú escribes en un grupo público y ves tu mensaje reflejado en la
pantalla con total normalidad (a veces incluso con el "doble check").
El engaño: Para el resto de los miembros del grupo, tu mensaje simplemente
no existe; nunca les aparece en el chat.”
Ahora
bien, el baneo se confronta con la realidad del tráfico debido a que por el
tipo de publicaciones y las interacciones que logran algunos perfiles, el interés
de las Big Tech es tener la mayor cantidad de usuarios online y a través de
ello introducir anuncios publicitarios o de otra forma, la facilidad de en una
mezcla, realizar penetración de contenidos para afectar o inclinar la percepción
psicológica direccionados al oficio del consumo o la política.
De
esta forma el baneo es “inteligente” y donde no se puede matar la gallina de
los huevos de oro.
Al
escribir en el prompt de Gemini lo siguiente: "El baneo debe ser inteligente porque si se hace evidente, las redes perderán toda credibilidad y el negocio
de las Big Tech se precipita, responde.
En este caso: El baneo "inteligente" debe diseñarse
bajo principios de retardo temporal, degradación progresiva de la
experiencia y aleatoriedad controlada, agrega. Lo que se extiende a la búsqueda
de una “coartada” donde una publicación será usada para enviar un mensaje
directo de “violación de condiciones de servicio” amparando autocontención o la
aplicación de medidas más agresivas y visibles de control.
En toda la interacción
con la IA de Google, concluye con la siguiente sentencia:
-
En internet, la censura moderna ya no consiste en quemar libros para que nadie
los lea. Consiste en inundar
el canal con tanto ruido, desinformación y contenido promocionado, que la
verdad o las voces disidentes queden sepultadas en la página 10 de los
resultados de búsqueda.
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