2026/03/11

¿por qué si se detiene el tránsito en el Estrecho de Ormuz la economía mundial colapsa?

Las reclamaciones en los medios son porque las compañías no han diversificado su dependencia de materias primas energéticas del Golfo y en esto vale la pena detenerse.

Por un lado, el planeta es finito y por tanto sus recursos, los que se concentran en unos pocos puntos a escala global y no es un tema de tozudez si no de eso, de que los recursos son escasos y al hecho de que la economía, es decir, la inversión de trabajo respecto de lo que redita su actividad, es viable en pequeños lugares donde cuando se escarba o explota se encuentra la mayor concentración de la materia prima buscada, que en cualquier otra región del orbe.

Por eso la idea de que mientras más se perfora más probabilidad de encontrar una mina o un lugar de alta concentración de una materia prima, no es real.

El petróleo y el desarrollo del motor de combustión permitió superar la capacidad de arrastre de la fuerza humana y en general animal. Se pasó del arado humano y animal al tractor y de la carretilla tirada por un humano o por caballos al camión, tractocamión y los automóviles por decenas de millones de los mismos que diariamente realizan un trabajo que no puede compararse con lo que pudiera ejercer la sola fuerza humana o animal. De hecho, la ciudad como la conocemos hoy, diseñada a la medida de los vehículos motorizados con combustibles, no existirían y el mundo seguiría siendo de aldeas, con la excepción de ciudades como Tenochtitlan donde su transporte se hacía deslizándose por canales de agua, pero en general, las ciudades actuales no existirían.

Otro tanto sucede en el caso de la revolución agrícola que depende de abonos nitrogenados y que se origina igualmente en derivados del petróleo. Sin ellos, el incremento excepcional de la producción de alimentos tampoco habría sido posible y hay un claro paralelismo entre la introducción de estos y la tendencia exponencial en cuestión de demografía.

Según Gemini de Google la producción global de alimentos en el mundo creció hasta un 60 por ciento con la introducción de los abonos nitrogenados, lo que quiere decir, que, de no ser por ello, las ciudades solo habrían podido albergar menos de la mitad de la población actual y si se introduce el factor motor de combustión, que es con lo que se transportan los alimentos a las ciudades, de seguro serían mucho más pequeñas.

Por ello el mundo urbano como lo conocemos es una invención solo posible con la introducción del petróleo y en particular las revoluciones tecnológicas que le circundan, por ejemplo, respecto del desarrollo de plásticos, los que cada vez están más presentes en la vida cotidiana y lo que va de los hilos con los que se confeccionan las prendas de vestir(camisa, interiores, medias, pantalones, chaquetas...), los cada vez mayores componentes de los automotores para hacerlos menos pesados ya son alrededor del 30 por ciento de sus componentes que antes eran de metal, en general hierro laminado. El impacto de los plásticos es en cada cosa que nos rodea, de nuevo, de la silla a la mesa, de la laptop al smartphone, al mango del cepillo de dientes.

Así que esa es que la realidad. Los humanos y los desarrollos científicos que han acumulado en toda su historia, ha conducido a que se han descubierto productos que concentran poder energético como los combustibles fósiles(petróleo, gas, carbón, entre otros para calefactar los hogares en las regiones estacionales o septentrionales donde es difícil sobrevivir sin ello)  y otros más que son maleables y que pueden mediante diversos procesos usarse para producir bienes cotidianos para el hogar o personales, pero todos que se concentran como materias primas en minas, es decir, en unos pequeños lugares donde son rentables al ser explotados.

Se puede producir oro en cualquier lugar, pero comparativamente se impone la explotación donde es más eficiente la producción del mismo, donde la ganancia se maximiza debido a que se obtiene más material respecto del trabajo invertido. Sucede al fracking  menos eficiente si se compara con la explotación de petróleo convencional.

Si hay que invertir más dinero o de otra forma trabajo, para la obtención de un recurso que el que se monetiza a la postre, pues dicha explotación no es viable.

Seguimos pues dependiendo del petróleo de pozos ya en su cénit de Oriente Medio o Rusia, Venezuela (capturada por el declinante imperio pero que tampoco puede explotar su oro negro como quisiera por diversas razones), desde en promedio cerca de un siglo, el mismo que ha proyectado el mundo como lo conocemos.

Una cultura milenaria como la iraní, que sobreviene a la era del petróleo, lo conoce.