2026/04/04

En 1917 tras el estallido social que condujo a la denominada revolución rusa, que no es más que la derogación de las instituciones de la monarquía en cabeza del rey, o como lo denominan en rusia, del zar, a través del desarrollo de una Constituyente electa por voto popular, para dar forma a la Carta Constitucional, esa que debe garantizar la igualdad de derechos ciudadanos y el desarrollo de las demás instituciones en igual clave, la elección por voto popular del Congreso(Duma o Rada), el ejecutivo, sobrevino la desclasificación de documentos ejecutoriados por el zar Nicolás II.

Lo que sucedió fue que por decisión de Lenin como de Trotsky se reveló a través del periódico Izvestia del 24 de noviembre de 1917, un acuerdo entre potencias del que hoy se habla con alguna regularidad pero que de no haberse dado a conocer, estaría oculto hasta la actualidad tras el manto del secreto de estado, como se le llama a las formas acordadas entre élites que afectan  a las sociedades, y que por tanto solo son conocidas y ejecutoriadas por las mismas a través de grandes multinacionales, tecnócratas respectivos, directores de medios de comunicación y de lo que se departe con frugalidad a la sombra de suites y juntas directivas empresariales.

Lo revelado se conoce popularmente como el acuerdo Sykes-Picot como para con la sola denominación evitar hablar de las élites de Francia, Inglaterra y la misma Rusia zarista.

En contexto, la primera guerra mundial, iniciada en 1914 culminada en 1918, representaba el reinicio de grandes batallas militares entre potencias del Viejo Continente desde la relativa paz que sobrevino a la caída de Napoleón, es decir, cerca de un siglo. Bonaparte, quién fue derrotado en Rusia en 1812, perseguido por los eslavos hasta la propia París y lo que como efecto derivó en el acuerdo de posguerra con el Congreso de Viena (las Naciones Unidas de la época), y donde Moscú arbitró la cristalización de las fronteras europeas actuales.

Bueno, Napoleón que, bajo el estandarte de la revolución francesa de la libertad, igualdad y fraternidad, derogó en lo doméstico la propia revolución ciudadana y optó con las élites francesas externalizar las tensiones sociales internas en una guerra exterior e imperial de conquista que lo llevó a la aventura contra la misma Moscú. Como decir, eso del exportar la democracia como EEUU ha justificado todo tipo de injerencismo y dominación imperial durante las más recientes cuatro generaciones, desde finalizada la segunda guerra, y que gravita en torno al colonialismo financiero.

Volviendo a Sykes-Picot, en síntesis, el Acuerdo representaba la repartición del imperio Otomano luego de que este se uniera a la guerra en el bando perdedor durante la primera guerra, es decir, con el imperio Austrohúngaro y Alemania y en contra de Inglaterra, Francia y la Rusia zarista.

La repartija ya cifraba el interés, en particular de Inglaterra, respecto del transito de la revolución industrial basada originalmente en el uso del carbón y que migraba al aprovechamiento del petróleo.  En particular, Inglaterra a través de gobiernos de élites locales llevaría a cabo el control de las regiones actuales de Iraq, Arabia Saudita(a quienes les prometían independencia, con la famosa historia edulcorada de Lawrence de Arabia, pero que el Acuerdo hacía evidente la perspectiva de Londres), Jordania, Palestina( buena parte de la Israel actual, se decidió que quedaría “bajo administración internacional” debido a sus lugares sagrados) y Egipto, con lo que Inglaterra se garantizaba el paso del Canal de Suez(ya construido) y con lo que se garantizaba la ruta más cercana a la India obviando la extensa ruta por Ciudad del Cabo circunvalando África, consolidando la explotación de mano de obra esclava ya manufacturada por la historia de la Compañía Británica de las Indias Orientales, que sobrevenía al siglo XVI, y con lo que de hecho, una pequeña isla en el norte de Europa, es decir, Inglaterra, navegaba en riqueza y sustentaba su proyección militar sobre las demás potencias del Viejo Continente.

La segregación de territorios en función de las riquezas de la región de Asia Occidental tuvo también la forma de “protectorados”, es decir, sociedades consideradas por Londres como en minoría de edad o “no maduras” para darse su propio gobierno, y fue el caso de Qatar, Bahrein o Emiratos Árabes Unidos, los que recibieron su “independencia” en 1971 a través de la constitución de monarquías o jequeatos.

Por su parte, Francia colonizaría culturalmente, para cimentar la fractura de la extendida región árabe de Asia Occidental y la que era “un todo territorial” en la era Otomana, de Siria y Líbano en una de división del trabajo de una región inconmensurable por su magnitud y fortaleza cultural debido a su proyección histórica milenaria.

La Rusia zarista, de otro lado, avaló el acuerdo e incorporó Armenia.

Ahora, la revelación del Acuerdo en el Izvestia fue también una forma de hacer conscientes a los árabes de lo que estaba sucediendo tras bambalinas. De hecho, Lenin lo acuñó como el “Gran Acuerdo de los ladrones coloniales” y fue lo que cimentó per se, la idea de doblegar a los eslavos hijos de la revolución de Octubre por parte de Paris y Londres, a lo que luego se uniría Estados Unidos, entre otros, porque Washington hizo el relevo de la perspectiva de Sykes-Picot en Asia Occidental. La lucha contra el comunismo es en este sentido otra de tantas tapaderas con lo que se encubre el verdadero objetivo colonial que es el de evitar que las naciones adquieran soberanía, en el fondo, que se den su gobierno de manera democrática, estimulen su desarrollo productivo y tecnológico y se proyecten de manera autónoma comercialmente respecto del resto del mundo.

Y así como la Compañía Británica de las Indias Orientales colonizaron y explotaron la India desde el siglo XVI, la Anglo Persian Oil Company lo hizo del actual territorio de Irán desde 1909 a través de la monarquía Reza Shah Pahlavi,  si, la misma que el presidente Trump desea volver a instaurar a través de sus descendientes. El gobierno cliente occidental vio su fin, luego del estallido social de 1979 en Teherán y que inauguró la república, su ejército, la Guardia Revolucionaria, con su ascendente religioso musulmán y que engloba en la actualidad 2000 millones de creyentes o de otra forma, la cuarta parte de la población mundial.

Bueno, como se ve, lo menos importante y con lo que se encubre todo lo ya mencionado es que el Acuerdo Sykes-Picot, se deriva de los apellidos de Mark Sykes y Francois Georges Pikot quienes velan el rostro de los verdaderos responsables, la banca y elites de las cities europeas de Londres y París en todo ello.

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