Regularmente
se habla del modelo de sustitución de importaciones sin mayor contexto sobre el
mismo, sin embargo, cierto es que es un modelo implementado en medio de la emergencia
producida por la guerra entre las grandes potencias, tanto en la primera como
segunda guerra mundial.
Hay que recordar, que desde la era “de las conquistas” que sobrevino al siglo XV, cuando las metrópolis europeas optaron por imponerse mediante el arcabuz y las cañoneras, al sistema comercial de la ruta de la seda y las economías domésticas en la América indígena, África, Oriente Medio o Asia, giraba expresamente y luego del dominio, entorno a regular el desarrollo económico de las regiones conquistadas orquestando la dependencia exterior y así la intermediación comercial por parte de las metrópolis europeas.
En una primera fase, la explotación se sustentaba en que lo “descubierto” por Colón pertenecía a los reyes católicos incluyendo la fuerza de trabajo representada en las comunidades indígenas. De hecho, se consideraba amañadamente que los indígenas no tenían alma. Mas tarde, la extracción de riqueza pasó por el intercambio de oro y plata de América por esclavos de África o productos manufacturados en China. El proceso se consolidó, cuando Europa hizo propios nuevos desarrollos como lo hiciera con la pólvora o el uso del papel moneda, de la fundición de metales y uso del carbón como combustible desde China para facilitar su propia revolución industrial, cuando la máquina de vapor se introdujo en la producción de textiles y la revolución del transporte mediante la adopción del tren.
Así las cosas, construir trenes y explotarlos por concesiones de una centuria, definir que se conectaba en las regiones coloniales de acuerdo a los intereses comerciales de las potencias de ultramar u obligar a la importación de telas producidas en Europa a contramano de las hechas como manufactura (a mano) fue una práctica generalizada.
Es el fenómeno que explica porqué si América Latina produce café o cacao, los tostadores y procesadores del mismo y que manejan el comercio internacional son multinacionales occidentales. Sucede con la refinación de petróleo, una función prohibitiva y que al ser el sector donde se obtienen mayores ganancias se realiza en los países centrales. Por su puesto, se extiende a la siderurgia. Hay todos los ejemplos.
Sin embargo, esta métrica de la dependencia estructurada por generaciones, es la que hace crisis cuando se presenta un choque entre potencias económicas y políticas, y que en consecuencia conduce a que la industria así cimentada, se dedique a la producción de armas o de hecho sea destruida. Solo pensar en los bombardeos focalizados en las ciudades industriales de la Alemania del Tercer Reich por parte esencialmente de Estados Unidos, en tanto Reino Unido era básicamente una cabeza de playa o portaviones para los ataques, ya al final de la guerra cuando sobrevino la destorcida de Stalingrado, Moscú y Leningrado.
Ante esta situación las élites de los países de la periferia articuladas al interés de las metrópolis coloniales “quedan obligadas” a la denominada política de sustitución de importaciones, pero que ha permitido procesos escalados de industrialización del Sur Global, en Colombia que sustentó la proyección de universidades y la educación pública. Se necesitaba pues de ingenieros que dieran vida a la matemática y el conocimiento académico en la constitución de la producción industrial que permitiera solventar el corte de las importaciones de productos y suministros importados.
Lo anterior se extiende al sector agroindustrial, en tanto el esfuerzo bélico de las potencias se concentra en llevar alimentos a las tropas mientras el comercio con la periferia se vuelve suplementario y de hecho ha procurado verdaderas hambrunas en el Sur Global debido al constreñimiento político en la producción de alimentos en lo doméstico mientras se imponen las importaciones de los mismos.
Pero, bueno, es el túnel al que Colombia (y el Sur Global) se enfrenta en la actualidad, mientras las grandes inversiones en el Norte Global se concentran en el esfuerzo bélico y sobrevienen los efectos del desabastecimiento de petróleo por la guerra en Ucrania e Irán, y que se desdobla al tema de los abonos nitrogenados lo que hace prever una crisis alimentaria global.
Se estima que un 40 por ciento de la infraestructura de refinación y de producción de petróleo en el Golfo Pérsico ha sido destruida, lo que conducirá a un desabastecimiento del oro negro “por años” y lo que se extenderá conforme Estados Unidos persista en doblegar a Irán y a Rusia, por su puesto y lo que explica como el precio del barril de crudo se ha “duplicado” en lo que va de la guerra iniciada por Washington a Teherán. Como decir, que los precios del combustible proveniente esta región y que alimentan las gasolineras de muchos lugares del mundo(recordar que de aproximadamente 200 países del mundo apenas 35 se autoabastecen de crudo), verán multiplicar sus precios o lo que es peor, no tendrán una gota de petróleo para la venta y lo que derivará en racionamiento de suministros y la implementación de topes de venta por vehículo, la ampliación de días sin carro, el teletrabajo y las clases del sector educativo a manera virtual.
La guerra planteada por el Pentágono de cuatro días ya acumula 30 y el proyecto de incremento de presupuesto del ministerio de guerra de Estados Unidos de 200 mil millones de dólares hace pensar en una extensión de la confrontación de hasta de 8 meses.
De hecho, el precio del galón de gasolina en Estados Unidos se ha incrementado un 25 por ciento desde declarada la guerra por parte de Washington mientras el galón de diesel (ACPM) ya tiene techos que superan los 7 dólares.
Por su parte, China y Rusia han prohibido las exportaciones tanto de derivados del petróleo entre ellos gasolinas y diésel, así como materias primas para abonos agrícolas y plásticos, invocando medidas de seguridad nacional, y no es para menos.
El estrés de la cadena de suministros ligada al petróleo se tiende a agudizar en el entendido de que el tiempo entre la salida del Golfo Pérsico y la llegada a destinos de Europa, América o Asia tiene una duración promedio de 30 días, por lo que hasta hoy están llegando los últimos suministros antes del ataque estadounidense contra Teherán del 28 de febrero pasado.
Para ampliar el contexto, EEUU decidió atracar barcos en alta mar afectando el derecho internacional y respecto de la libertad de navegación, donde se establece que los controles al tráfico marítimo internacional se realizan como en el caso de la aeronavegación, solo en los puertos y lo que se explicita en el secuestro de naves con productos rusos, en particular, petróleo y gas y de la misma Venezuela e Irán. La irrupción de aranceles a la practica totalidad de países del mundo cobrados en los puertos de Estados Unidos ha dejado en cenizas acuerdos comerciales en el orbe, logrados a través de décadas de negociaciones, una práctica aplicada unilateralmente por Washington y donde contrario a los acuerdos entre países al comercio, sobre viene es “la imposición” unilateral, o de hecho, un traslado ilegal de recursos económicos de los demás países a Wall Street, contados en cientos de millones de dólares.
Bueno, y si en las nuevas condiciones EEUU cobra peaje al mundo vía aranceles, o decide inhibir el desarrollo económico de otras naciones(lo que también hacen los aranceles no pactados), vía bloqueo comercial, la respuesta es la esperada y de hecho, justificada a razón de una guerra con la que EEUU desea hacerse con los recursos petroleros de la nación persa, Teherán ha decidido cobrar un peaje al paso de petroleros por el Estrecho de Ormuz(también ha decidido realizar a través de pagos por tránsito, la obtención de reparaciones respecto de naciones del Golfo que han facilitado los ataques a Irán desde su suelo), y el que ahora mismo se realiza a través de dos islas que hacen parte de su territorio en alta mar y que se aplica al paso del Estrecho del Bósforo por parte de Turquía.
Es importante ver pues este contexto, para comprender que Colombia debe como sucedió en el caso de otras guerras totales, adoptar una estricta política de sustitución de importaciones para proteger la economía domestica de los embates de los precios internacionales de bienes y servicios en un contexto de guerra derivados de una nueva rotura de la cadena de suministros globales, con semejanzas a la recién sucedida y originada en la pandemia.
Mucho se habla de que Estados Unidos está desplazando nuevas unidades militares al Golfo Pérsico, luego de que “por diversos” motivos hayan tenido que huir de la contienda los portaviones Gerald Ford y Abraham Lincoln.
Es presumible que el desarrollo misilistico propio de una potencia terrestre como lo es Irán, con desarrollos equivalentes en este campo a las de Rusia o China, haga pensar que un desembarco en tierra persa por parte de Estados Unidos representará un revés aún mayor, al hasta ahora facturado. Considerando ello, se habla con mayor frecuencia desde los medios occidentales del uso del arma nuclear, una forma de doblegar el apoyo popular al gobierno de Pezeshkian aún en medio de la guerra, pero algo que olvida que hay un complejo político y militar que apoya a los persas desde Hezbolá en el Líbano y que tiene en huida al ejercito israelí en torno al río Litani y Yemen. Por su puesto se extiende a Rusia y China. Y si de un ataque atómico se trata, tampoco puede olvidarse las declaraciones de apoyo a Irán por parte de Corea del Norte, la misma que hizo prueba de 10 misiles intercontinentales apenas la semana que pasa y que tienen alcance al propio Estados Unidos.
El profesor de Instituto Tecnológico de Masachusetts(MIT), Theodore Postol, reconoce la realidad de lo mítico de los sistemas antimisil de Estados Unidos, localizando la tasa de interceptación “de un 5%, lo que debería hacer pensar a Wall Street en considerar una escalada de este tipo.
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