2024/10/24

Las señales de emisoras de radio, televisión o medios impresos tienen como característica que todos los tele-videntes están sometidos al mismo influjo de su producción, por eso la denominación de medios de masas, sin embargo, el desarrollo de la internet ha cambiado profundamente la forma en la que se co-munica e in-forma, esto porque los algoritmos, tan antiguos como la misma red, se han perfeccionado progresivamente, al punto que el feed o la presentación de la interface, por ejemplo de Facebook o X(anterior Twitter), se hace “particular”, es decir, es un menú “personal”.

Este fenómeno significa que la realidad individual se construye con esencia en lo que traducen los algoritmos.

Ahora bien, la historia(definida por una mezcla de lo innato y lo cultural) de los humanos y el carácter de sociabilidad que le determina, predefinen gustos y tendencias que a su vez, guían los algoritmos que crean nuevos algoritmos que es lo que conocemos ya a esta altura como Inteligencia Artificial, por ello lo masivo se vuelve a reencontrar en el mundo virtual, sin embargo, un fenómeno ya mediado por la máquina y es lo que hace la diferencia si se piensa en los medios de comunicación basados en tecnologías análogas y que aún son reconocibles en la radio, tv y medios impresos convencionales.

Lo que un matutino impreso reporta, la lectura de la noticia por radio o una emisión de tv, se entrega para “todos”, mientras que el feed de una aplicación entrega un menú personalizado.

La mezcla entre lo masivo y lo “exclusivo” en la información que circula por la red es un atractor social incluso que causa dependencia,  pero que a su vez anima la sensibilidad personal con la que se penetra con in-formación que se introduce de manera imperceptible y con la que se logra amasar la personalidad del individuo y es el trabajo que se realiza, de nuevo, con algoritmos guiados por intereses económicos y políticos de las Big Tech y finalmente de los grandes empresarios, léase de Wall Street y del interés de los Estados Unidos.

Es la piedra filosofal de nuestra época que asalta la capacidad sensorial que tienen los humanos para cernir, reconocer y discriminar la información que reciben.

Ahora bien, antes de la internet la sociedad se veía influenciada por los medios análogos de su época y a la postre, la socialización y discusión con otras “personas” permitía construir un lugar común o construcción de la realidad. Sin embargo, en este momento existe un porcentaje (lo que tiende a profundizarse) de personas que, por la permanencia online, sustituyen la construcción social al margen de la red, lo que de hecho constituye la sustitución del ámbito educativo, familiar y finalmente del intercambio (no mediado por una máquina) entre personas.

Algunos han comparado el desarrollo de la Inteligencia Artificial con los efectos que trajo el descubrimiento del átomo, sin embargo, todo mundo teme a la segunda mientras la primera es una tecnología de uso cotidiano con la aparente necesidad ya culturalmente aceptada de comunicarse con otros a través de chats, o compartir una opinión o gustos por X o Facebook, al instante.

Por demás, las personas como los demás animales temen a las explosiones o se ven afectadas por la radioactividad  que identifican como algo nocivo, lo que no sucede con los dos chulos azules del leído en Wattsapp, los retweet en X o los me gusta en…ya sabe.

Es decir, para Elon Musk(aplica para los demás), es más importante X que Starlink, aunque claro es que Neuralink, el chip instalado en el cerebro que pretende sustitutir el smartphone, también es una buena inversión si de propósitos de control de las sociedades se trata.

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