En el pasado, creo que recordarán esto, el castigo
a los rebeldes, es decir, quienes cuestionaban políticamente el
establecimiento, pasaba no solo por el asesinato de los mismos, lo que adopta
sus formas de acuerdo a cada época, si no que se buscaba deshonrar el
condenado, de hecho, a Jesús de Nazaret lo crucificaron por profesar un Dios e
ideas que controvertían la preeminencia del imperio romano y sus leyes, que
entre otros sustentaba la prevalencia de la esclavitud y la servidumbre.
En nuestro tiempo lo de deshonrar ha tomado formas epidémicas con la incursión de las redes sociales, y como como en todos los tiempos son un dispositivo político para sectores de la sociedad que no tienen el poder económico para pagar a los propietarios de las redes la contención de la cancelación o lapidación mediática, como cuando se pagaban bulas para exculpar los pecados.
De hecho, la expropiación de la información privada que ahora se comercializa de diversas formas y con diversos fines, entre ellos el famoso Pegasus, está alojada en servidores de las Big Tech, localizados en ciudades enteras, por su magnitud, es una información sobre la que no hay poder humano sobre la tierra en el momento para que sea borrada.
Son muchos los fines, desde los placidos de carácter comercial hasta los apropiados para la Inteligencia Artificial, que por años fue recaudada sin aparente oficio pero con la que se realizan las ordenes de servicio de ataques en la Franja de Gaza por parte del extendido ejército de EEUU el FDI(Fuerzas de Defensa de Israel, “en inglés”), y donde los castigos como en la biblia se aplican por generaciones, y a todo a lo que suene controvertible al dominio.
La introducción en las redes presupone un marco de igualdad si se piensa en quienes intervienen o usan las mismas, sin embargo, como las leyes que imponía el imperio romano, los algoritmos están definidos para la manutención de intereses, y como se sabe la efectividad del imperatum esta supeditado a las formas ocultas de ejercer el poder y a castigar (de forma subrepticia, para evitar mitificar al castigado o popular, como la crucifixión en el monte más alto del poblado) a quienes osen abrir la reflexión que las devele o marchite sus perspectivas políticas.
En internet se estima que existe información acumulada mayor a 40 Petabyte equivalentes a 500 mil millones de páginas web, por lo que el algoritmo define finalmente si existen o no.
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