Hoy observamos traspapelada entre tantas otras
noticias, lo que acaba de reconocer el coronel en retiro y exgobernador de
Santander (2004-2007), Hugo Aguilar, ante la Justicia Especial para la Paz, y
quien busca reducir su condena de 13 años proferida por la Corte Suprema de
Justicia, por vínculos con el paramilitarismo.
Para los medios, recibe tanta importancia como el lanzamiento de un nuevo jabón para el lavabo: las manos quedan suaves y tersas, con fragancia de flores y tiene poder antibacterial, se diría.
Así como para pervivir como periodista en los medios hay que saber que se puede decir, y como debe decirse, una delgada línea que se calcula con cierto automatismo, de esa misma forma es que hay que mantener inalterada la conciencia en Colombia sobre su historia generacional, y actual, porque de lo que se trata, son temas “bien vivos”. Solo pensar, en que, hoy, en el recién iniciado 2024, muere asesinado por día un líder social, una seguidilla que caracteriza el comportamiento de la violencia política del país, y que va de los pájaros, a los antaño y presentes grupos paramilitares.
Pero volviendo al comienzo, las declaraciones de Aguilar subrayan aspectos importantes como que la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, CIA, movía hilos entorno a los grupos paramilitares en los años Ochentas en el país, promoviendo en esta ocasión un choque entre las Autodefensas del Magdalena Medio y Pablo Escobar.
De hecho, Aguilar, alumno del Comando del Estado Mayor y Problemas Latinoamericanos de Fort Benning (Columbus), en Estados Unidos, reconoció que fue fundador del grupo paramilitar Perseguidos por Pablo Escobar, PEPES, siendo coronel de la policía, y que coordino a petición del por entonces director del Departamento Administrativo de Seguridad, DAS, Gral. Miguel Masa Márquez, condenado a 30 años por la Corte Suprema de Justicia, por su vinculación en el magnicidio de Carlos Galán y llevado a cabo por las Autodefensas de Córdoba y Urabá, actividades con las AUC y donde conoció personalmente a Carlos Castaño y a Don Berna.
En su actividad como subdirector del DAS, creó el grupo de inteligencia, el G3, destinado a realizar escuchas y seguimientos ilegales a líderes sociales, estudiantes, periodistas y políticos, y quien entregaba listas de personas a las autodefensas, declarados por él como “enemigos de la democracia”, por lo que fue procesado como instigador, entre otros, de la muerte de Jaime Garzón y del secuestro de Piedad Córdoba. Era considerado como un maestro por Carlos Castaño, puesto que impartía cátedras antisubversivas en los campamentos paramilitares.
El jefe de Narváez, como director del DAS, era Jorge Noguera, quien fuera jefe de campaña de Álvaro Uribe en el año 2002, en el departamento del Magdalena, y condenado a 25 años de prisión por la Corte Suprema de Justicia por…vínculos con grupos paramilitares.
Por supuesto, es una forma de gobierno: masacres, miles de muertes, con familias sobre las que pesa su dolor por el resto de sus vidas; expropiación de tierra, más de 8 millones de personas desplazadas, que aún siguen deambulando por el país, informalidad laboral, parapolítica o control del Congreso de la República -para 2013, fueron 60 congresistas los condenados por vínculos con grupos ilegales-, son la contrapartida a todo esto.
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