2023/10/06

¿En que se diferencia la deuda pública de los países centrales, respecto de la deuda pública de los demás países del mundo?

Parecería una pregunta sin sentido. Sin embargo, existe una diferencia sustancial.

Las potencias centrales que giran en torno a EEUU, como por ejemplo Japón, Reino Unido o Francia, tienen como ventaja el hecho de que a pesar de sus exageradas deudas, que superan los promedios de los países denominados pobres o en vía de desarrollo, prevalece su acceso a recursos de capital y de financiamiento a bajos costos, tasa de cambio respecto al dólar estable, al igual de que no están sometidos a la experiencia de la fuga de capitales o la intervención que realiza el Fondo Monetario Internacional a los demás países deudores, a través de las cuales impone la enajenación de bienes públicos, de empresas monopólicas del estado y, en general, acceso de multinacionales al comercio local.

Ahora bien, el mismo Estados Unidos tiene una deuda de más del ciento por ciento de su PIB, lo que supera, como se ha mencionado, el promedio de deuda de los países emergentes, pero el mercado de valores de EEUU o de su periferia han descartado un default por décadas ¿Por qué? En sentido práctico, pues porque tiene la emisión de la moneda de reserva global, es decir, que tiene el reconocimiento de buena parte del mundo, para transformar papel en valores de bienes y servicios que se comercian en el mundo.

Mientras que buena parte de los países se ven sometidos a una devaluación de su moneda y a una tormenta financiera debido a un déficit de la balanza de pagos, o una escasez de dólares, EEUU no ha tenido dicha dificultad debido a ello en 70 años, y son más bien incidentes lo sucedido con la crisis del petróleo en los años setentas, o los afanes que derivan las sucesivas crisis económicas y financieras en torno a Wall Street.

Aun así, esta realidad, que supone la excepcionalidad que tiene Estados Unidos, paulatinamente se ve modificada por la emergencia de un mundo multipolar, en cuanto a que otros países determinan que sus monedas tienen igual prerrogativa internacional que el dólar, y que representan un depósito de valor, suficiente para otorgar garantía al intercambio de bienes y servicios, con respaldo en las capacidades de producción de materias primas, generación de productos terminados o servicios, y con una economía ya insertada y sustentada  en el mercado internacional.

Para comprender la transformación geoeconómica en marcha, hay que recordar que el comercio internacional, apalancado en el mandato de Bretton Woods, es el dólar, algo que con el swift, garantizaba la convertibilidad del dólar con las demás monedas del orbe, en la totalidad de transacciones comerciales que se realizan en el mundo, pero un sistema, que como se ha relacionado, enfrenta una rivalidad desconocida en décadas.

Lo cierto es que las crisis de tasa de ganancia y de sobre producción de EEUU, en la larga consolidación de su dominio, ha sido trasladada a las regiones de influencia de Washington, y amortiguada por medio de la profundización del capitalismo, expansión geoeconómica y las revoluciones tecnológicas. Sucedió en la bipolaridad como en la unipolaridad, como progresión de la monetarización del comercio internacional en dólares.

Como se ha mencionado en otros post, la multipolaridad es un proceso que se está configurando hace dos décadas, con banderazo en la reemergencia de Rusia y el ya visible ascenso de China, que hoy deriva en los BRICS y sus entornos geopolíticos.

La guerra en Europa, representa el movimiento telúrico de un choque sistémico y los límites de las capacidades políticas de la era unipolar.

De esta forma, la progresiva consolidación del reconocimiento valorativo y de confianza de otras monedas al margen del dólar, en particular el yuan, lo está cambiando todo. Esta realidad, traslada la máquina de impresión de divisas a Beijing que emite el renminbi, una moneda de baja exposición a la inflación debido a su baja monetarización del mercado internacional. El soporte del yuan esta definido por el desarrollo productivo e industrial de China y un mercado internacional de bienes y servicios fluido, logrado tras décadas de ascenso económico y del que depende la misma economía occidental.

La realidad del yuan, como contrapartida, otorga valor inflacionario al dólar, y obliga a los Estados Unidos a contener las emisiones descontroladas de su divisa, so pena de profundizar la devaluación internacional del billete verde. Por tanto, Estados Unidos, debe ajustar progresivamente su economía a los cánones de los demás países del mundo, como corregir el desfase de su balanza de pagos y comercial y poner bajo control su endeudamiento.

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