En apariencia,
todo parece retornar al pasado prepandémico. Pero, es solo apariencia.
Actualmente
el mundo, está sumergido en una alta inflación, si se consideran los promedios
de la década anterior a la pandemia, y en medio de la fluctuación económica, en
la que primero, la economía se desacelera fuertemente, en el momento más agudo
de la pandemia, el proceso de apertura, con una aceleración importante, para de
nuevo, sumergirse en una etapa de aguda desaceleración, en la que estamos.
Particularmente
en Colombia, esta danza económica, llevó en medio del periodo más agudo de la
pandemia al -16,8% del PIB trimestral, en febrero de 2020, para luego, repuntar, ya
en medio de la apertura, a un 19% trimestral, en positivo, un año después.
Desde
entonces, el país presenta una tendencia constante de caída del crecimiento económico,
en medio de una inflación cabalgante, que, aunque parece tocar su techo, en
abril de 2023, aún sigue lejos del promedio inflacionario, de una década atrás de
la ocurrencia de la pandemia.
Ahora bien, el
evento excepcional de la pandemia, sin duda, ha cambiado el rostro de la
economía y la sociedad, y sigue siendo cierta, la necesidad de seguir indagando
por cuales son los cambios más sensibles que se presentan, como se prolongan en
el tiempo y cuales son los efectos en diversas dimensiones de la sociedad, y
esto tiene que ver tanto con la vida de las personas, como con la economía,
como tal.
