Mucho se discute sobre el derecho a morir, por
ejemplo, el morir dignamente, que con alguna frecuencia se menciona, debido al
padecimiento de una enfermedad terminal*. Tinta y bits han corrido, para
establecer, quien es el responsable de tal decisión, si quien padece la
enfermedad, su familia, o un entrecruzamiento de ambos. Claro, el Estado, está
en la sombra, pero es finalmente, el que arbitra la “solución” a la discusión.
Finalmente, es quien otorga “permiso” a quién haga el procedimiento médico, y
finalmente quien expide el acta de defunción. En palabras de Foucault, quien
permite morir, quien establece cómo y cuándo se hace.
En esta ocasión el médico, ya no es el que sana, sino el que, evitando el dolor a un enfermo, la libre decisión de dejar de vivir, emprende un camino ético menos lineal, que el que se conoció desde que Hipócrates, le diera fundamento a su actividad social.
La prescripción religiosa, también juega su propio papel. Y es si un ser humano; el enfermo, quien realiza el procedimiento que permite la muerte, la familia involucrada, o quien da permiso para que ello suceda, el Estado, están facultados por Dios, para decidir sobre ello.
Todo esto parece una pregunta nueva. Sin embargo, la practica de hacer morir, no es solo un fundamento de la guerra, sino del mismo Estado. De hecho, en aras de la seguridad de la sociedad, las fuerzas de Estado, adquieren permiso de procurar la muerte. Sobra recabar sobre los ejemplos, y solo basta observar, cuanto de armas letales poseen los cuerpos de seguridad del Estado.
Lo anterior, para introducir, el fenómeno que también de facto se está produciendo con la internet, y específicamente con la inteligencia artificial, o de otra forma, la recolección individualizada de datos que se ha hecho y, se realiza, y su procesamiento, al punto que es posible no solo simular el comportamiento humano, sino, de la constitución de un clon digital a viva imagen de cualquier persona, en particular, una especie de vida eterna, que sin permiso, y con fines comerciales, de control social y de economía, está siendo otorgada a la generación humana de las punto com.
De hecho, la inserción de procesadores en el cerebro humano, es también un parte olas, que por lo pronto es justificado, debido al aporte en la calidad de vida de personas con prótesis robóticas, pies, manos, dedos…por colocar un ejemplo, que pueden ser operadas mediante la mixtura de la comunicación cerebral, de forma bidireccional, con los dispositivos electrónicos, lo que abre la discusión, hasta que punto, en términos de corrientes eléctricas, su representación cognitiva, puede derivar en mecanismos para influenciar el pensamiento de un ser humano, a la manera, menos invasiva, que como lo realiza la ingeniería social de las redes sociales o los medios de comunicación.
*Es una discusión abierta, sobre el dejar morir, en el capitalismo, como se llega a tal conceptualización y como se ha naturalizado esta visión en la sociedad.
xtienda la reflexión con un contenido de nuestro archivo


