2023/07/03

Los efectos que traen las tecnologías asociadas a la movilidad, como el vehículo de combustión, o la comida chatarra, que poco tiene que ver con el carro de hamburguesas de la esquina, y si más bien con, en general, los entrepaños de las grandes superficies, hace bastante se suponían negativos para la atmósfera y la salud, lo que los  medios de información, pasaron y pasan por un lado, con digamos la "ética" del consumo, escuda los mismos intereses que ahora quieren relanzar vestida de preocupación ambiental y humana, el auto eléctrico o la  comida sana hecha en laboratorio.

  De hecho, los teóricos y empresarios neoliberales, que soportaban el auge del capitalismo y el economicismo como redención a la pobreza, y que derivó finalmente en la generalización de la flexibilización laboral, es decir, su anti axioma, pretenden abanderar el tránsito a nuevas tecnologías, por su preocupación con el medio ambiente, la crisis climática y la salud ¿Es posible creer en ello?

Se obvia algo clave en esta discusión, y en lo que se recalca en estas columnas. Hay un problema cíclico del capitalismo, que tiene que ver con la saturación de los mercados de bienes y servicios, que los teóricos clásicos derivan en lo que denominan como crisis de la tasa ganancia o de sobreproducción, y no es ajeno a la economía que gira en torno al negocio de la movilidad privada y la industria de los alimentos. Este es el punto.

Ahora bien, si bien es cierto que no se discute el efecto que tiene la emisión de gases de efecto invernadero en el clima global, tampoco es cierto que sea discutible, que el horizonte estratégico de esta neocultura del transporte, tenga que ver con dar de nuevo vida a un mercado saturado y con problemas de tasa de ganancia, como el del transporte privado, del que por detrás, sigue estando la expectativa de la hegemonía de grandes potencias.

Tampoco puede obviarse, el interés de elevar a un nuevo escaño, la dependencia agroalimentaria de la periferia del mundo, como un paso más allá de la era biotecnológica, semillas modificadas genéticamente, por ejemplo, y que ahora se plantea en torno a cultivos de células madre, para producción de proteína animal.

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