
La crisis de sobre producción, que tiene que ver con
la saturación de bienes y servicios en un mercado limitado, es una
característica inevitable del capitalismo, por ello la sostenibilidad de dicho
sistema económico, esta supeditada a la ampliación constante de las fronteras
económicas y la creación de nuevos bienes y servicios a comercializar, y
explica como el auge de los epicentros económicos, derivan en consecuencia, en
imperios.
La progresión imperial va paralelo al declive del
nivel de la coerción militar que compromete la ampliación de los mercados, consistente
con la consolidación de la hegemonía, que en la actualidad se sintetiza en la
globalización
Y sucede también lo opuesto.
Restar espacios económicos a un imperio consolidado, representa
un retorno forzado al proceso capitalista, agita los periodos de inestabilidad económica
y política en el corazón del estado hegemón, e intensifica la opción violenta
como fórmula de la expansión, o en el caso actual, la defensa de los mercados
obtenidos.
La situación del mundo hoy, superpone un periodo
imperial, que llega al techo de la expansión territorial, si se piensa una
cobertura que alcanza el globo terrestre, con la emergencia de otras potencias
económicas, que eliminan de facto mercados propiamente imperiales.
Una doble entrada a la crisis capitalista, que no
tiene parangón en la historia de los sistemas económicos mundiales.
xtienda la reflexión con un contenido de nuestro archivo

