Sin duda, el mundo virtual, por paradógico que parezca, tiene sus propios límites, y tiene que ver con personas con capacidad de compra, que es limitado y aplica, a su manera, la teoría de la crisis de sobreproducción o de saturación del mercado existente. De hecho, los consumidores reales no pueden ser sustituidos por bots, los que si son ilimitados, artificio que fue utilizado para crear un ambiente suficientemente dinámico, para inducir una nueva era de consumo y de dependencia de aparatos, como los smartphones, si se piensa en la etapa más cercana de este proceso.
Las tecnológicas, si que saben que la gente se guía por eso de que “para donde va Vicente…”. Como decir, que la psicología de masas, tan antigua como la humanidad, sigue reditando política y económicamente.
Pero ¿Es el fín de las tecnológicas?
Temprano para afirmarlo. Sobre todo, por que con el boom de los likes se consiguió el santo grial de la época, cual es no solo la dependencia de la sociedad de los aparatos electrónicos, si no, por sobre todo, que obtuvieron acceso a lo más intimo de cada ser humano…y va más allá de las simples tendencias de consumo, por supuesto.
Tiene que ver con la IA, como es obvio de concluir.
Una de los puntos débiles de la máquina era que no sentía, pero tal limitación se ha superado con el acumulado y procesamiento de la expresión de sentimientos de un grupo crítico de la población global, un catálogo para recrear y simular lo humano virtualmente. Voz y su tono, gestos, expresiones diversas…son parte de ello.
La máquina, de hecho, ya puede consolar una persona. Aconsejar, acompañar, guiar su quehacer. El oráculo más deseado por los dueños del algoritmo, no obtenido por iglesia alguna. De hecho, diversos estudios muestran que Google o Amazon, por colocar un ejemplo, conocen con mayor anticipación las problemáticas que giran en torno a una persona que interactúa con sus servicios, respecto de las familias a las que pertenecen.
En lo sutil está el verdadero poder, por su puesto.
Voila! La reencarnación de Stanley Kubrick…o más bien, será que nunca se ha ido.
Un texto del guion de Odisea del espacio:
Pregunta a la supercomputadora Hall 9000: a pesar de tu gran intelecto, ¿nunca te sientes frustrado por depender de las acciones de los humanos?
- En absoluto. Me gusta trabajar con los humanos.
Tengo una relación estimulante con el Dr. Poole y el Dr. Bowman. Mis
responsabilidades en la misión cubren toda la operación de la nave así que
estoy constantemente ocupado. Estoy poniendo en uso todas mis capacidades lo
cual es lo máximo a lo que puede aspirar una entidad consciente.
Más adelante
-Hola, Hal, ¿me recibes? ¿Me recibes, Hal?
- Afirmativo, Dave. Te recibo.
- Abre la puerta de la plataforma.
- Lo siento, Dave. Me temo que no puedo.
- ¿Qué ocurre?
- Creo que Ud. sabe lo que ocurre tan bien como yo.
- ¿De qué hablas, Hal?
- No puedo dejar que Ud. ponga en peligro esta
misión.
- No sé de qué estás hablando, Hal.
- Sé que Ud. y Frank planeaban desconectarme y eso
es algo que no puedo permitir.
- ¿De dónde sacaste esa idea, Hal?
- Aunque Ud. tomó minuciosas precauciones en la
cápsula para que yo no oyera nada pude leerles los labios.
- De acuerdo, Hal. Entraré por la esclusa de
urgencias.
- Sin su casco espacial, Dave le será bastante
difícil.
- Hal, no voy a discutirlo más. ¡Abre la puerta!
- Dave esta conversación no nos llevará a ningún
lado. Adiós.
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