2026/08/16

Existen diversidad de teorías en el orden la geopolítica que intentan explicar tanto el ascenso, pero por sobre todo el declive actual en el que se encuentra el imperio estadounidense.

De hecho, hoy resulta menos prohibitivo encontrar referencias sobre “el imperio” en libros, periódicos y revistas occidentales y en particular en el mismo Estados Unidos. En la era de la hegemonía, a la postre la desaparición (pacífica) de la Unión Soviética, un país continente con una riqueza política como económica excepcional en 1991, por el contrario hablar de imperio era como colocar un gato a arañar una pizarra porque la característica de una Reserva Federal que lo copaba todo con emisiones de moneda con lo que compraban cada cosa que se producía país a país del mundo, sin que nadie rechistase, convertía el fluir de la danza de la rotativa de billetes en gobiernos liberales, sus mass media, la democracia liberal, los bipartidismos así constituidos, en el orden global predominante y a EEUU, a Wall Street en el faro que guiaba todo aquello.

A las empresas industriales del Dow Jones, que se catapultaron en medio de la Segunda Guerra en medio del desarrollo de la factoría de armamentos, de los tanques y aviones de guerra al vehículo privado y la aviación civil, en paralelo avanzó el sector de la producción de bienes con que amoblar cada hogar del mundo. Fue un periodo importante que dio forma a la economía hasta los años noventa del siglo XX, pero al que sobrevino una crisis de saturación del mercado, pero que al que se blandió como respuesta el ascenso del Nasdaq basado en empresas relacionadas primero con la economía de la computación y luego del flujo de la información digital con la Internet y lo que llevó a lo que tenemos hoy y es de nuevo ampliar el ciclo de consumo anterior con la perspectiva de la adquisición por cada hogar del mundo con laptops y luego el tv de bolsillo, ya un consumo no para la familia, si no, para cada uno de sus integrantes, el smartphone.

Algunos teóricos de la geopolítica explican el ascenso estadounidense a efecto de la autodestrucción de las potencias europeas, en particular durante la primera y segunda guerra lo que tiene sentido, sin embargo, poco se habla de como EEUU se consolidó durante los más recientes ochenta años. Se habla de la capacidad tecnológica, del aprovechamiento de la captación de la fuga de cerebros a la que por razones económicas se veían expuestos la practica totalidad de países del orbe y por su puesto de la capacidad militar, una suerte de halo de invencibilidad que se le dio a otorgar al ejército de Estados Unidos, entre otros, con la ayuda de los mass media hegemonizados, o de otra forma, manejados con los hilos de la empresa mediática tan expansiva como el modelo económico con epicentro en EEUU y a cada esquina del mundo.

También se hace referencia a la invulnerabilidad de Estados Unidos debido a que está a distancia por inmensos océanos a centros de conflicto en Europa o respecto en su momento de la Japón Imperial del primer tercio del siglo XX(suele olvidarse que el paso de Bering, por donde el flujo de especies vivas entre Africa,  Europa o América ha tenido ciclos históricos), sumado al poder marítimo estadounidense y que otorga proyección internacional sustenta el lugar imperial de Washington durante cerca de un siglo.

Ahora bien, no hay duda que la matriz cultural estadounidense europea, y lo que difiere del mestizaje que caracteriza el resto del continente americano, proyecta una perspectiva propia de los imperios del Viejo Continente en torno a Washington es un factor sensible si se piensa en una centralidad histórica para explicar la historia del imperio americano y como muy temprano, pese a la distancia de océanos de Europa o Asia Oriental(pensar en Japón, China o el Sudeste Asiático) se involucró en guerras en dichas regiones, considerar las dos guerras totales mundiales y donde eran claros los pivotes de lo que a la postre quedara registrado en el Tablero Mundial de Zbigniew Brzezinski en particular, donde la promoción de las guerras y el juego de fichas con fines de posicionamiento geopolítico era el objetivo.

En todo esto vale resaltar como base explicativa para el proceso imperial estadounidense, y que regularmente se disloca de su lugar en los análisis más típicos, es el papel del dólar, de la Reserva Federal después de la Segunda Guerra con Bretton Woods y como a través de ello los países del mundo terminaron por adoptar, la verdadera mano invisible del poder de Washington, el billete verde como moneda de referencia de cada país debido a que con este se transan los bienes comerciales a nivel internacional y lo que se desdobló a la postre en otras herramientas de soporte imperial como lo es el Swift, o el hecho que es, de nuevo, la Reserva Federal, quien autoriza cualquier transacción comercial en el orbe.

Ello para decir, que esto es lo que está en progresivo cambio desde los años setentas del siglo XX y que se consolidó con la denominada deslocalización industrial estadounidense en dirección a China, una opción destinada a salir al paso a la crisis sistémica(global) por sus características del capitalismo debido a la saturación de los mercados internacionales de bienes y servicios comercializados y donde la alternativa era disminuir los costos de producción derivados de producir en EEUU. Por su parte, el mecanismo se completaba con integrar a la economía occidental, la misma economía China, con miles de millones de personas con quienes generar un ciclo de producción como de consumo.

Wall Street contaba con que el capitalismo así proyectado a Asia Oriental corrompería las élites chinas, como decir, permitirían la explotación del mercado del país, pero adoptarían una posición semejante a la de buena parte de los países del mundo, y era abrumarse con la riqueza y olvidarse de poner en marcha un proyecto económico y tecnológico nacionalista.

Es lo que no sucedió y explica el ascenso chino. Es decir, el factor político, la decisión consciente de sectores dirigentes de la sociedad explican el giro económico y político del siglo XXI, es decir, la denominada multipolaridad y lo que tiene haciendo agua la verdadera mano invisible imperial del predominio del dólar(con excedentes en dólares China factura el ataque al mismo y lo que resulta inevitable por la interdependencia de Wall Street de la producción, eficiente y económica que se factura en torno a Beijing), horadando el Swift y las organizaciones de Bretton Woods, el Fondo Monetario, Banco Mundial o la Organización Mundial del Comercio, lo que facto deja inservible el mecanismo de bloqueo económico y financiero con el que el EEUU practicaba la sumisión de cada país del mundo. Contrario a lo que se cree no es la fuerza militar la que soporta la proyección imperial estadounidense como ello.

De esta forma, el capital estadounidense fomentó el desarrollo industrial del Tercer Reich alemán con que proyectarse en Europa (pensar en Israel en Asia Occidental), pero una estrategia contenida por la Unión Soviética, lo que ahora tiene expresión en lo que sucede con China y a la que pretende enfrentar mediante una primera fase comercial, pero que por la más reciente Estrategia de Seguridad Nacional estadounidense tiene el horizonte en una solución mediante el choque militar.

Ahora bien, como expresión de los BRICS, Irán contiene la expectativa estratégica estadounidense en dirección a China y lo que se repite con Ucrania con la respuesta militar que ofrece Rusia.

Como se ha mencionado EEUU ha tenido claros sus objetivos en la primera y segunda guerra cual es evitar la consolidación económica del Heartland Euroasiático, la región continental más grande y poblada del planeta o de otra forma, “arbitrar” su comercio y desarrollo económico porque de suceder Washington quedaría cual península europea en la era de la Ruta de la Seda china que sobrevino hasta el siglo XIX y rota precisamente por Occidente. Sería pues irrelevante.

La deslocalización industrial, la rotura del Swift y la progresiva consolidación de los BRICS y del proyecto Euroasiático hace poco relevante la posición de Estados Unidos en América Latina si de la permanencia de un imperio global se trata.

También se ha relacionado que el poder hegemónico que EEUU ha logrado en el mundo, a lo que no escapa Latino América, tiene que ver con el poder blando del dólar y sus instrumentos anexos, no la fuerza militar que representa en el fondo los últimos estertores del imperio. Los golpes de mano y la conspiración electoral solo sostenibles mediante proyección de fuerza militar, es algo que también entra en crisis.

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