Abelardo de la Espriella dado como victorioso
por la Registraduría y el CNE en las más recientes elecciones en el país se
posesionó el día de ayer y eso significa que en adelante queda con la chequera
de la Hacienda Pública, es decir, la originada en la actividad que cada persona
que se levanta en el país diariamente y que por defecto trabaja.
El expresidente Petro dio una batalla en su gobierno por priorizar de otra forma dichos recursos buscando impulsar la reindustrialización del país, modernizando la infraestructura asociada a la misma, que no es en particular necesariamente “obras físicas”(negocios donde se enfocó el bipartidismo, como fórmula para ejecutar y extraer grandes rubros del Estado que ajustados en precios #tractivos, eran entregadas a su propio círculo de empresas), como en la promoción de la educación gratuita, ahora sí, en su infraestructura física, a lo largo de todo su ciclo, donde se resalta la educación superior que es donde descansa la estructuración de nuevas iniciativas productivas.
Sucedió también en el caso del transporte, donde se dio prioridad a modos de movilidad como trenes, más eficiente que el transporte por autovías, y lo que sale al paso al carácter que impuso la Ford en Colombia desde los años cincuentas del pasado siglo, y basado en la proyección de ventas de sus vehículos país a país del mundo.
El Banco Mundial hacia la “financiación” de las autovías mientras detrás venía la Ford con las ventas de vehículos.
No era pues un endeudamiento nacional basado en una inversión rentable para el país, que como se sabe debería priorizar los trenes por ser más eficientes, es decir, el transporte por tonelada es más económico que el transporte por autovía o a través de hidrovía, caso del uso del río Magdalena, aún más eficiente que el férreo. De hecho, la construcción de infraestructura férrea o el aprovechamiento del Magdalena, dragado, por ejemplo, resulta más económico que dar mantenimiento a las accidentadas autovías, más aún en un país de cordillera. (No quiere decir que no tenga sentido el desarrollo de autovías, por su puesto. Sin embargo, como en el mismo EEUU ello no debe amparar la eliminación de los otros modos de transporte, que deben convivir y permitir según sus grados de eficiencia, que el mercado, los precios del transporte ante cada alternativa, prevalezca la más económica).
De hecho, en los años cincuenta, de la referencia y donde el país vivía en la Violencia con V grande, ya existían sistemas férreos y la navegación por el Magdalena, modos de transporte que fueron derogados para dar existencia y viabilidad al proyecto del uso masivo de camiones Ford.
En conclusión del mismo Banco Mundial y que se logró mediante la denominada Misión Currie para la modernización del país: “Bajo este modelo de desarrollo, el riesgo y la deuda pública la asumió el Estado colombiano (y sus ciudadanos vía impuestos), mientras que el beneficio comercial neto fue capturado por Ford y el oligopolio automotriz norteamericano, que vendió camiones, chasis, motores y repuestos en un mercado interno cautivo y recién pavimentado”.(https://documents1.worldbank.org/curated/en/820271468242377341/pdf/multi0page.pdf).
Son las cosas que molestaron a la élite colombiana respecto del gobierno Petro y que explican la picana de los medios de comunicación que como el púlpito en el medioevo se vendía como imparcial, sustentador de Dios y que no tenía nada que ver con la monarquía que finalmente sustentaba. Es la “mano invisible” del tú me das, yo te doy con el que el Clero traducía parte de la nobleza, con quienes se repartían “las ganancias”, mientras eran eximidas del pago de impuestos. De hecho, se les permitía recaudar diezmos. Bueno, hay medios de comunicación que abiertamente reconocen la propiedad de oligopolios y que sin rubor, dicen que ello no afecta su objetividad e imparcialidad.
El enojo de las élites domésticas con Petro, los llevó a abrazar a los gringos e israelíes, ahora vestidos de Gilinskis o emiratíes, descontando que EEUU ahora ha declarado la muerte al mismo bipartidismo en el mundo, porque la crisis del dólar consecuencia de la emergencia de la multipolaridad requiere de mayores niveles de extracción de capital de los Estados vasallos.
La “licencia” de administrar los recursos públicos de los Estados en manos del bipartidismo transita a la captura de los mismos directamente por parte de Washington. Imperialismo era usar el tándem Banco Mundial-Ford ya mencionado, pero esto claro es una vuelta a la tuerca, lo mismo que la ruptura de los acuerdos comerciales también “acordados” con el bipartidismo, que ahora Wall Street en cabeza de Trump ha dejado como papel mojado con la guerra arancelaria.
Hay que apalancar el dólar ya no en la producción fabril estadounidense que desapareció, como en lo que se presenta ante Wall Street como territorios y países bajo su control, lo que se extiende a la denominación clásica de las almas que habitan el mismo, activos, por su puesto, para diversos fines entre otros, considerando las guerras que Washigton libra contra las potencias en las que gravitan los BRICs. Sobra decir, que sucederá con la idea de los derechos de gentes en todo ello.
Por su puesto explica lo que sucede con el expresidente Uribe, que representa intereses de sectores de élite, industriales, comerciantes y terratenientes que intentan reaccionar de diferentes formas ante la inflexión de la política colombiana que sobreviene a las elecciones pasadas.
La recién posesionada presidenta del Perú, Keiko Fujimori ha dado a conocer su nueva política impositiva, que más bien, es la de no cobrar impuestos a las multinacionales que explotan el mercado peruano. Fujimori ha anunciado que las inversiones que haga FEMSA, las que Coca Cola validará con cualquier papel, será descontado de sus impuestos a la nación y que denomina “obras por impuestos”. Por su puesto, Coca Cola ya anunció “inversiones” por mil millones de verdes.
Es el Estado Mínimo por la puerta de atrás (como lo es recibir el empréstito de 9000 millones de dólares que anunció el BID, el mismo de 90 millones de dólares no reembolsables para el empalme, tomando una lista de mercado que se inventó en mismo BID, que aceita a las gentes de la Patria Milagro de Abelardo, que tendrá como pivote la administración de empresas direccionadas por el Departamento de Estado y donde no se podrá monitorear donde se va ese dinero y que será pagado mediante IVA que impondrán a los colombianos y por décadas), porque ello no necesitará de discusión alguna en el Congreso.
Ahora, lo que da existencia al Estado es precisamente tener ingresos que es con lo que se paga Cortes, Congreso o Fuerza Pública y de lo que se trata, es como se vio durante la campaña de Abelardo, que son las autoridades estadounidenses los árbitros legales en Colombia y esto tanto para el caso de la rama judicial como legislativa mientras la actividad de la fuerza pública se privatiza, esa que protege por ejemplo los bancos o grandes superficies, y que baja a la administración del espacio público mediante el dominio de combos o la denominada don Bernabilidad. Esa seguridad de gente que toca en cada casa los sábados y demanda “el aporte a la seguridad”.
Por eso el tipo de gabinete que inaugura Abelardo, es decir, de gentes dóciles al WhatsApp que viene en la cadena de reenviado desde Washington, en general al margen de los partidos políticos representativos en el Congreso y que, por lo mismo, tendrían resortes políticos de respuesta a presiones.
Por eso también lo funcional de los evangélicos en los altos cargos. Claro, juega el papel del adoctrinamiento en el Viejo Testamento, ese de las guerras, de que quien predomina lo hace mediante la violencia y que ello está justificado moralmente mediante las escrituras.
Se acaba pues la fiesta como dice Abelardo, quizás para quienes no tuvieron incremento de IVA y vieron inversiones estatales, pero llega para el círculo que manufactura Rubio.
Nota al margen. Estados Unidos requiere con urgencia petróleo agrio, petróleo convencional que produce Colombia (730 mil barriles dia y de los que consume en la actualidad a nivel doméstico el 50% del mismo) debido a que con el petróleo originado en el fracking y respecto de las refinerías estadounidenses, no se puede producir ACPM para los camiones de carga ni Jet Fuel para los aviones. Sobra decir, que sucederá al respecto mientras los titulares de los medios se llenaran de la la “bonanza” que traerá el fracking en Colombia.
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