2026/04/18

Después de las guerras de independencia y aún sin caer al sepulcro el libertador Simón Bolívar, sobrevino una puja por el control del virreinato por sectores sociales criollos en dos tendencias; la una conservadora, origen del partido conservador, que pretendía el traslado de tierras y asumir las instituciones de la Colonia a su haber, mientras, los liberales inspirados en la revolución francesa, que derogó el poder feudal del rey y el clero partiendo de reconocer la humanidad y por tanto derechos que posee cada persona(dejando atrás eso de que se es siervo) y facilitando la democratización del acceso a la tierra;  dio forma a una institución que organizara y distribuyera la riqueza que producía la sociedad,  introdujo la elección popular del representante del gobierno y el parlamento, la estructuración y separación de poderes, es decir, una justicia, al margen del omnímodo poder del manejo de la Hacienda Pública que administraba el ejecutivo y el legislativo(que dejó de pertenecer a las simples arcas del rey y la nobleza), así como la enseñanza laica en la dirección de la proyección de la innovación productiva.

-Laica, en términos del saber que se obtiene de observar y experimentar con el orden universal que posee la naturaleza y en contraste con la visión teocéntrica, que no solo sustentaba su poder feudal como el de la monarquía(como decir, los mass media actuales respecto de las élites), si no la administración del miedo a la muerte y donde el libro para entender “el todo” era la Biblia, un manuscrito definido e interpretado por la iglesia y sus ministros. Recordar, que antes que emisoras o periódicos en Colombia, por colocar un ejemplo, existía la penetración pueblo a pueblo del vicariato romano-.

No es una disputa particular, si se piensa en la historia de Colombia, en tanto dicho pulso ha tenido su propia forma tras la caída del imperio romano en Europa o la expulsión de los británicos por parte de las 13 colonias en América del Norte. 

No es esto pues, ello de que Colombia “tiene gen de la violencia” como algunos violentólogos han pretendido suscribir respecto de lo que sucede en la historia del país. Así las cosas, la cristalización de las fronteras departamentales actuales en Colombia no es muy diferente a la cristalización de las fronteras de los países  en Europa y que se sujetaron a disputas propiamente del orden feudal, con reyes o grandes propietarios de tierras que ocuparon el espacio dejado por la caída de los imperios y a lo que sobrevino la batalla por la democratización de los bienes coloniales por parte en mayor medida de tendencias liberales o basadas en los desarrollos de la revolución francesa.

Son muchos los vaivenes que tiene esta disputa entre ideas liberales y conservadoras y lo que va más allá de los partidos, liberal o conservador, incluso porque los mismos han optado por asimilarse.

El neoliberalismo en Colombia, por ejemplo, puede asimilarse a la denominada Regeneración, un movimiento que se presentó en el último cuarto del siglo XIX y que impuso la Constitución de 1886,que duró un siglo, hasta 1991, donde una alianza entre el clero feudal y elites conservadoras, de nuevo, deseaban trasladar el control de la tierra que la Corona española obtuvo tras la guerra de conquista contra los pueblos indígenas en América, a su haber y donde los liberales pugnaban por la modernización de la República, basándose en desarrollos de la ilustración como se ha mencionado, el reconocimiento de la humanidad y derechos de cada persona, en este sentido, en la posibilidad de convertirse en propietarios de la tierra, producir y comercializar libremente,  al margen de si se era indio, negro o mestizo(que sigue siendo un tema por resolverse bien entrado el siglo XXI), y la introducción del saber laico al margen del libro que define que es lo bueno y lo malo, que puede llevarse a cabo o no por cada persona, sin más argumento que el derivado de la interpretación  por el sumo sacerdote o si se piensa en los evangélicos, en el pastor, y que dice basarse en la Biblia.

En este sentido, neoliberalismo es regeneración en la medida en que consolida el control del poder administrativo del estado por parte del frente nacional, lo que se acompaña del control de los medios de comunicación y donde el único poder que tenían las personas de a pie era su fuerza laboral, supeditado en la urbe al orden de la producción manufacturera quedó en el aire debido a que liberales y conservadores optaron por ceder el espectro industrial a las multinacionales estadounidenses y occidentales en general, la dependencia de bienes y servicios importados, lo que degradó el valor del trabajo y lo convirtió en el denominado trabajo por cuenta propia o informal, que sigue siendo predominante en la actualidad y lo que va más allá de las definiciones del DANE.

Era visible  pues que las sucesivas revoluciones industriales en EEUU y Europa proyectaban la capacidad de producción de bienes y servicios para cada país del mundo, por lo que el neoliberalismo al colocar en manos muertas la capacidad de los trabajadores urbanos, les quitó su humanidad y el carácter de ser sujetos de derechos, lo que los dejó en peor situación que a los siervos en la era feudal, en tanto que en todo caso su fuerza de trabajo era necesaria para las labores de la explotación de la tierra.

En el aspecto educativo sucedió lo propio donde la educación superior fue degradada mientras fue sustituida por la “educación para el trabajo” como decir, para el trabajo informal, servicios varios o generales. 

Mientras las tendencias liberales a finales del siglo XIX, enfocadas a la industrialización dieron el pivote a la creación de la Universidad Nacional o de Antioquia, y lo que derivó precisamente en la era de las luces en  la puesta en marcha de trenes, navegabilidad del rio Magdalena, industrias alimentaria, eléctrica, acerera, textilera, lo que impulso todo tipo de economías en la manufactura de segundo piso, como almacenes para el comercio de bienes manufacturados o prendas de vestir(del hilado del algodón al Everfit), alimentos empaquetados y conservados, producción de aceros industriales, un motor que se proyectó a la exportación,  lo que sobrevino con el neoliberalismo fue lo opuesto a ello. Por su puesto, la palanca que debía derivar en la industrialización del campo se evaporó y convirtió en un aspecto de orden especulativo.

En este contexto, la inspiración ciudadana de la Constitución de 1991 quedaba en el papel, aunque se sabe que la sola discusión de la Constituyente durante el gobierno Barco, derivó en el asesinato de 4 candidatos presidenciales: La protección del orden feudal tras las organizaciones paramilitares evidencia cuanto de la historia de la Corona y el intento de la concentración de sus dominios hay en la situación del país ya entrado el segundo cuarto del siglo XXI.

El neoliberalismo refinó el control de un aspecto adicional también en disputa desde la independencia y que tiene que ver con la moneda que primero se referencio con “el real” de la Corona Española, luego en oro y desde 1945 con Bretton Woods en dólares, lo que pasó por los bancos federalizados de la Constitución de Rionegro, durante los Estados Unidos de Colombia (1863-1886), que permitió la creación de la banca privada “con respaldo en oro” y lo que tuvo su propia crisis con la vuelta a las emisiones sin respaldo de los gobiernos conservadores durante la Guerra de los Mil Días y que provocaron una inflación del 1000%.

Ya en la segunda mitad del siglo XX, el líder del liberalismo, Jorge Eliecer Gaitán denunciaba la labor especulativa de los bancos que captaban dinero a cierto interés y los prestaba a otro, a niveles que condenaban a los prestamistas, a las personas de a pie, a la expropiación de los haberes de su trabajo o derivaba en la imposibilidad de acceder por ejemplo a un refugio seguro, es decir, una propiedad o una casa donde alojarse con su familia.

Hoy estamos en algo semejante, pero a una mayor escala. El neoliberalismo y la Constitución de 1991, permitió la enajenación de los recursos del ahorro del trabajo de la sociedad colombiana en manos del Estado a cargo de los privados a través de los Fondos de Pensión, que como se sabe, no pensionan. Estos recursos, signados en billones, porque son generaciones de trabajadores, tomados por el sector privado son intermediados por estos en negocios en Wall Street(recursos que vuelven a Colombia como “inversión” con nombres rimbombantes de bancos internacionales), en el “financiamiento” de proyectos de infraestructura del propio estado colombiano o títulos de deuda del tesoro nacional, por lo que las élites financieras del bipartidismo se presentan ahora como las dueñas de estos recursos (algo parecido a lo que planteaban con los recursos del sector salud).

Viven pues de esta especulación y explica, entre otros, las ganancias billonarias de la banca privada y lo que está supeditado a las tasas de interés del Banco de la República.

En Estados Unidos, la reserva federal, de otra forma, su banco central, sin rubor reconoce que es gestionado por la banca privada. En Colombia hablan de independencia, como si trasladar billones de pesos en intereses a ciertos sectores (que es el esfuerzo de cada persona que se levanta con el sol en el país y que por defecto trabaja), lo hiciera posible.

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