2024/11/04

¿Qué es lo que viene después de la verdad, la posverdad? ¿Qué es la verdad? ¿A qué viene todo esto?

Mucho se discute sobre la posverdad y algunas acepciones apuntan al candidato estadounidense a la presidencia Donald Trump, colocando sobre la mesa la falsificación de la realidad con el fin de modelar la opinión pública o una masa de electores.

Ahora bien, la posverdad tiene que ver con la poshegemonía, es decir, una escena donde los parámetros de dominio se ven contestatos por la emergencia de otras potencias, lo que deriva en cambios significativos en lo que hasta hace poco era la doctrina universal. Raudamente se ha pasado de hablar de Globalización, es decir, las sucesivas revoluciones comerciales que impulsaban las multinacionales estadounidenses y que para sortear fenómenos de crisis de sobreproducción y ganancia, terminaron con sus industrias en el Lejano Oriente, al reshoring o nearshoring, es decir, el retorno de las factorías al suelo de la Unión Americana. Del libre comercio en clave de la desaparición de los aranceles a su inverso, es decir, el anuncio constante de subas de aranceles a productos originados en China. (sucederá con cualquier producto que no tenga el título Made in Usa).

Se ha pasado de promover el uso de tecnologías de punta sujeta a la relación calidad precio, a promover renunciar a estas, como el caso del 5G, los autos eléctricos y autónomos, la electrificación solar, los smartphones…que son producidos por Beijing.

La posverdad tuvo su gran capitulo con el Oscurantismo entre el 476 y 1492 de nuestra era, es decir, cuando Europa quedó al margen de la centralidad comercial del mundo, por entonces concentrada entre Mesopotamia y el Lejano Oriente.  De hecho, la irrelevancia de Europa tiene fin con la Conquista de América, donde las riquezas arrebatadas a los americanos terminaron por facilitar, financiar sucesivas revoluciones del pensamiento y la tecnología.

En el Oscurantismo primaba el control de las sociedades europeas mediante el aislamiento de las tendencias sociales y políticas, es decir, la Ilustración que se daba como mezcla de las culturas que gravitaban en torno a los ríos Tigris y Yangtzé, hundiendo el Viejo Continente en la doctrina cristiana, donde la biblia y la interpretación de la misma era hecha por reyes o de otra forma, monarcas poseedores de los factores de producción esenciales, tal como en la modernidad lo hacen las multinacionales. Se pasó pues del heliocentrismo de Demócrito del IV antes de cristo al terraplanismo y al origen del mundo retratado en el génesis.

La posverdad entonces es la crisis de los referentes políticos, sociales y culturales de una nación hegemónica en declive con el intento de cegar a regiones colonizadas de los avances que poseen otras culturas emergentes, con lo que evitar la aceleración de la erosión del dominio colonial.

Lo que fue ayer el teocentrismo con la biblia, hoy lo es la promoción de una Torre de Babel fundada en la internet, con la que como en el pasado, cuando se quemaban los libros hoy se manipule y se promueva información irrelevante o derive en nuevas formas de colonización a través de la World Wide Web.

Por su puesto tiene que ver con la información. ¿Alguien duda que los medios de comunicación tradicionales de Colombia como extensión de la era de la hegemonía global y local, son un referente de la posverdad?

También con la educación, esa de los pupitres, colegios, escuelas, universidades, que ha sido sustituida como referente del conocimiento por la internet y que gira en torno a una pedagogía contraintuitiva, no experimental y eminentemente disciplinar.

xtienda la reflexión con un contenido de nuestro archivo