2024/02/02


La pérdida de competitividad de Europa, por la ruptura del comercio de materias primas con Rusia, no impacta solo a la industria o los hogares, si se piensa en los combustibles o la energía, si no, por supuesto, la agricultura.

La des- industrialización en el Viejo Continente, derivada de las restricciones a las importaciones de gas, petróleo y otros commodities provenientes de Rusia, esta aparejada con el desplazamiento de los productos agrícolas nacionales en el comercio local, sustituidos por productos importados, debido al diferencial de precios, y que llevan a cabo las grandes superficies, un fenómeno que hizo bucle con las políticas de reducción de ayudas y protección del sector agrario y la sequía.

El descontento de los agricultores, que se exhibe por estos días, con bloqueos viales con tractores en torno a París, Berlín, Madrid, Lisboa, Bruselas o Berlín, tiene en el horizonte las elecciones del Parlamento Europeo, a realizarse a mitad de año, dónde se prevé que la cólera termine por consolidar la extrema derecha, y entregar a estos el control de la Duma Europea.

La financiación de la guerra en Ucrania, en apenas dos años, que se cumplen este 22 de febrero, ha hecho tocar fondo a los presupuestos estatales en la zona euro, lo que se mezcla con la desaceleración económica y la realidad de la extendida informalidad laboral, y profundiza la demanda de emisiones de moneda, al Banco Central Europeo, un sobregiro que deriva en expectativa de recrudecimiento de la inflación en torno al billete impreso en Francfort, que se trabará con el lastre que por esta misma causa, presiona al dólar.

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