La des-
industrialización en el Viejo Continente, derivada de las restricciones a las importaciones de gas, petróleo y otros commodities provenientes de Rusia, esta aparejada con el desplazamiento de
los productos agrícolas nacionales en el comercio local, sustituidos por productos
importados, debido al diferencial de precios, y que llevan a cabo las grandes
superficies, un fenómeno que hizo bucle con las políticas de reducción de
ayudas y protección del sector agrario y la sequía.
El descontento de los
agricultores, que se exhibe por estos días, con bloqueos viales con tractores en torno a París,
Berlín, Madrid, Lisboa, Bruselas o Berlín, tiene en el horizonte las elecciones del
Parlamento Europeo, a realizarse a mitad de año, dónde se prevé que la cólera termine
por consolidar la extrema derecha, y entregar a estos el control de la Duma Europea.
La financiación de la guerra en
Ucrania, en apenas dos años, que se cumplen este 22 de febrero, ha hecho tocar
fondo a los presupuestos estatales en la zona euro, lo que se mezcla con la
desaceleración económica y la realidad de la extendida informalidad laboral, y profundiza la demanda de emisiones de moneda, al Banco Central Europeo, un sobregiro que deriva en expectativa de recrudecimiento de la inflación en torno al billete impreso en Francfort, que se
trabará con el lastre que por esta misma causa, presiona al dólar.
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