
El gran éxodo
global del sur al norte, excepcional por su envergadura, en la historia de la humanidad,
tiene origen en la explotación colonial, que solo provee pobreza, informalidad laboral
e imposibilidad de desarrollo nacional, que promueve el fortalecimiento de la
economía ilegal, el incentivo a la actividad de bandas armadas y la inseguridad
en los países del sur global. Claro, acentuado, por la expresión mas cruda del
coloniaje, es decir, las guerras por los recursos en Iraq, Siria, Libia, o,
pensando en lo doméstico, el conflicto interno en Colombia, el bloqueo económico
a Venezuela o las relativas a la batalla geopolítica, más recientemente, en
Ucrania.
Por paradójico
que parezca, el malestar social, debido a la crisis de los ingresos
salariales, del sistema de ayuda ciudadana o la derivada de la informalidad
laboral en los países allende industrializados, que tiene como causa la llegada
de la crisis del capitalismo Occidental a la gran metrópoli, es aceitado por los
partidos de extrema derecha, usando como chivo expiatorio a los migrantes,
esto, por que los migrantes nada tienen que ver con que Estados Unidos o Europa
Occidental enfrenten una crisis de capacidad con China, o los BRICS 10, y más
bien son víctimas, como se ha mencionado.
Es un gran artificio. El modelo económico produce desigualdad e inseguridad
social, fomenta el desarrollo de grupos armados u olas de migrantes y luego con
el vestido de la extrema derecha, toma aire en esto mismo, colocando en el
centro de su política la “seguridad” con iniciativas de vallado de fronteras,
expulsión de migrantes, o lucha contra maras o grupos armados ilegales.
En medio de la crispación geopolítica internacional, se proyecta como la fórmula mágica de gobierno para el sur global, ante el vacío que genera la tensión entre potencias, enzarzadas en las grandes disputas globales.
Lo de Bukele es apenas una expresión,
mientras se da forma a mecanismos similares en el Ecuador de Novoa, el Perú en
medio del golpe de Estado, o la Argentina de Milei. Nadie quiere un Haití, se diría,
así este sea el producto de la metástasis del modelo.
De otro lado, Andrés
Manuel López Obrador, ha hecho contención en Mexico, Lula en Brasil, Arce en
Bolivia y Gustavo Petro, en Colombia.
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