2023/09/29

En este post nos detenemos en la agenda de conflictos, en una nueva píldora para repensar, como continuidad de otras columnas,  la conflagración militar en el viejo continente, la batalla de estrategias geopolíticas y otros factores en juego.

Desatada la guerra en Europa, en febrero de 2022, la estrategia de occidente se concentró en aislar económica, comercial y financieramente a Rusia, lo que pasó por desconectar al país eslavo del swift, el sistema de pagos internacionales basado en dólares y predominante, por entonces en el mundo, y establecer la eliminación de compras de materias primas o imponer topes de precios a las mismas a nivel internacional, y al intercambio en general, comercial que se realizaba con Moscú. La salida en estampida de las multinacionales occidentales de Rusia, fue también un ruido que llenó de bytes, las cadenas informativas en occidente.

Así las cosas, Estados Unidos y occidente dispuso la carta de la hegemonía sobre la mesa de la historia, y obligó a escalar sucesivamente sus esfuerzos. Primero, sobre los países de Europa Occidental, luego los de Europa Oriental y finalmente de su órbita global, pujando por el cumplimiento de su mandato.

Wall Street y sus think tanks partieron de presupuestos, como que la fuerza del cartel de países consumidores de materias primas y productos terminados, bajo su control e influencia, haría sucumbir los países con oferta de suministros y caracterizados como “enemistosos” con Washington, una teoría que pasaba por alto la interpendencia que los países tienen del intercambio comercial en un mundo globalizado.

¿Cuál es el balance de esta estrategia en la actualidad?

Pues, que dichas medidas facilitaron el que Moscú, y ya para el caso, Beijing, se sirvieron del banquete, dinamizando el comercio en monedas locales, en especial en yuanes, para eludir el bloqueo del swift. Evidentemente el impulso del comercio al margen de las instituciones de Bretton Woods, como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Organización Mundial del Comercio, contraladas por Estados Unidos.

Así las cosas, la realidad de la geopolítica global, no ha hecho sino confirmar ante la opinión pública mundial,  que el “poder blando” de Estados Unidos y occidente, ha quedado como papel mojado.

Los países consumidores, confundieron el asimilar el control que otorga el tener la moneda de reserva global, el dólar, con controlar el comercio internacional que está supeditado por las necesidades de los países, un error que acredita la teoría del fin de la hegemonía de occidente, y, por si fuera poco, erosiona con mayor fuerza la credibilidad en el dólar. 
Y ahora viene la destorcida. 

Precios al alza de las materias primas, algo bien visible en el caso particular del barril de petróleo, que hace rato superó el tope impuesto por occidente de 70 dólares el barril,  y ya abreva los 100.

El desplome de las fichas del dominó, golpea las expectativas de disminución de la inflación en los países centrales, con economías ya resentidas por herramientas financieras, como las altas tasas de interés y la desaceleración económica a cuestas.

Por su parte, la idea de vencer a Rusia en el campo de batalla ucraniano, cada vez se ve más remota, mientras la financiación a Ucrania proveniente especialmente de EEUU, ha declinado de manera sustancial. Solo pensar que en reciente visita a Washington, Zelensky esperaba recaudar recursos por 24 mil millones de dólares y apenas obtuvo 340 millones, algo que tiene un pronóstico aún más reservado, con el auge de la expectativa presidencialista de Trump, que tiene como una de sus banderas concluir el apoyo a Kiev.

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