Las revoluciones tecnológicas
han permitido al capitalismo avanzar en su productividad al margen de la fuerza
de trabajo, es decir, de los trabajadores.
La productividad ha avanzado
debido a la incursión de los combustibles fósiles, la máquina de combustión, la
energía eléctrica, el trabajo motriz del "caballo vapor" que dejó al
margen la fuerza del caballo, animal.
El trabajo humano se destinó a
las labores industriales en las que los sentidos, olor, tacto, sabor, visión,
seguían no siendo superadas por la máquina, pero algo en lo que se vienen
perfeccionando.
Hoy la máquina clasifica, como si
tuviera visión o tacto, mediante el uso del código de barras, que
"lee" a través de un láser; o, con medidores de composición química,
como si pudiese "saborear" u "olfatear".
Su potencia, en términos de
movilización de carga, es suprema, con los clásicos desarrollos de la
hidráulica.
De hecho, la IA avanza en el terreno del desplazamiento en niveles de procesamiento de datos asimilables al análisis humano con la incursión del machine-learning, o mecanismos de clasificación y relacionamiento de información que hacen los humanos, registrado en algoritmos para uso de la máquina.
Esto explica por qué la
actividad de la fuerza laboral en el mundo, transitó hacia el desempeño en el
sector de servicios: comercio, es decir, intermediación en venta de bienes,
turismo, prestación de servicios de transporte, u otras labores administrativas
y de oficina.
Ahora bien, la revolución
tecnológica relativa a la internet, ha conducido a una cada vez mayor independencia de
las actividades humanas tanto para el caso de la industria, como de actividades
relacionadas con el sector servicios.
Muy pronto, veremos empresas
con cero trabajadores, muy seguramente. Es decir, producir y distribuir sin intervención
humana directa. De hecho, las empresas han visto desaparecer ingentes volúmenes
de trabajadores en medio de procesos que sobrevienen al siglo XIX.
Contrario a la perspectiva de
los teóricos del fin del trabajo, que consideran que la humanidad debe
dedicarse al disfrute de vida y del tiempo libre, el capitalismo actual, lanza a
las gentes a la calle sin ninguna protección y sin posibilidad de obtener un
trabajo, que le permita su supervivencia.
No se trata de ocultar la
realidad con una manipulación de los conceptos. Es claro que más del 75% de los
trabajadores no tiene empleo estable a escala global, mientras el restante 25%
vive horrorizado ante el temor de perder lo que tiene.
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