2023/07/31

 Seis horas al día, en promedio, estuvo un internauta en contacto con la red, que, según el Global Web Index, llega a los 7.910 millones de personas. es decir, la población humana que habita el planeta.

Sin duda, una medición a descremar debido al mundo mágico de los bots, puesto que para acceder a internet se requiere de ingresos sostenidos, algo difícilmente pensable en un ambiente laboral global caracterizado por la informalidad, o ingresos propios de un estatus de pobreza, en donde la pelea es por darse las tres curvas al día.

Las relaciones familiares, o, de entornos sociales, están predominantemente establecidas mediante el smartphone -las relaciones a distancia-.  Se amplía el mundo de las interacciones humanas, pero de carácter más impersonal, menos sensible, si se piensa en las relaciones humanas, desde la aparición del homo sapiens, debido a las características de la comunicación en internet.

Los chulos azules han sustituido la mirada, los gestos del rostro o la palabra misma. La comunicación humana está definida por los parámetros de red, y lo que no puede ser empaquetado en ceros y unos, simplemente desaparece.

Se sustituye la generación de serotonina, dopamina y oxitocina, mediante una conexión por internet, que la encontrada con el compartir un café en la esquina. Entre otros, por que el tiempo ya no nos pertenece.

Más allá de los aspectos sociológicos, vale la pena abordar las perspectivas tecnológicas. Claro, que, de hecho, impactarán nuevamente las relaciones sociales, las actividades económicas y la geopolítica.

Como se ha mencionado, los sistemas digitales pretenden trasladar el todo existente en paquetes de ceros y unos. Colores, escritos, sonido, Imagen, en fin, la superposición de los factores.  Y cada posición, o bit, que es lo que se traslada de un procesador a otro, es como un tren infinito de posiciones definidas en cero o uno.

La revolución cuántica, que es lo que viene, permite agilizar el traslado de información, debido a que las casillas rígidas de cero o uno desaparecen, y cada una de estas, o bit, se modifica conforme sea el requerimiento en el traslado de la información, por lo que no hay que esperar el largo tren infinito de ceros y unos, hasta el final, para relanzar nueva información codificada.

Claro, esto se realiza en mil millonésimas de segundo, con velocidades de la luz, en el que de por medio está incluso dar varias vueltas al mundo, lo que se denomina latencia, por lo que no nos enteramos cuando se realiza todo este infinitesimal proceso.

Es decir, cada casilla puede ser uno o cero, según sea la necesidad, y esto multiplica la velocidad de la internet, como hoy la conocemos, y de todos los procesos que involucra.

Y si el 5G con la actual tecnología digital impulsará la velocidad de transmisión de datos, por veinte veces respecto del 4G, la computación cuántica superará estas fronteras con mucho.

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