2023/08/25

La economía, no es una ciencia, en la medida en que se rige por condiciones y decisiones propiamente humanas. Con quien se prioriza el comercio; si la economía tiene preferencia por la producción o los servicios, cual es el modelo impositivo; quién y en que se invierten los excedentes económicos de un Estado. Claro, lo que depende de la independencia real que tiene un Estado, para tomar este tipo de decisiones, por lo que, lo más exacto, es hablar de economía política, para lo que denominamos hoy, como economía a secas.

No es como la teoría de la gravitación universal, un fenómeno que se matematiza y simplemente el ser humano, no tiene de otra, que adaptarse a esta suerte de ley de la naturaleza.

Hoy asistimos al “fin de la historia” como lo proponía occidente a fines del siglo XX, cuando la economía, la perspectiva cultural, el desarrollo tecnológico, entre muchos otros, a escala mundial, era gestionado desde y por Estados Unidos.

¿Y como se presentó este giro global?

La economía, a lo largo de la historia de la humanidad, ha estado caracterizada, en cada época, por ciclos de auge y declive, derivados de las limitaciones que en si mismos establecen los mercados, y que tiene que ver con la capacidad de compra de las personas, o la escasez de demanda de bienes y servicios, cuando las personas los satisfacen, lo que se mezcla con la perspectiva de re-creación de necesidades y revoluciones tecnológicas, pero que en síntesis, derivan en crisis de tasa de ganancia o de sobreproducción.

Este fenómeno obliga al modelo económico capitalista, a permanecer obligatoriamente en expansión respecto de los mercados, creación y recreación de consumo, lo que en términos clásicos conduce a la realidad del desarrollo propiamente imperial o colonial, y en términos contemporáneos a la denominada globalización.

La realidad de la crisis capitalista contemporánea, condujo visiblemente, desde el último tercio del siglo veinte, a una deslocalización industrial de occidente en dirección a China, con el fin de recrearse en torno al país continente más grande en población, para entonces, del mundo.

China estableció con Estados Unidos, medidas para la transferencia tecnológica, algo posible por los, ya existentes, desarrollos educativos y en materia social logrados por Beijing, mientras que Wall Street, tenía como contraparte la explotación de la abundante mano de obra china, con lo que las multinacionales de EEUU producían a precios competitivos en cualquier lugar del mundo, mientras accedían al mercado de bienes y servicios del gigante asiático.

Ahora bien, este contexto permitió a China, emerger como potencia económica global, en el presente siglo, y  en perspectiva en los BRICS, y en su progresiva expansión, en la que ya se incluye, Irán, Argentina, Arabia Saudita, Emiratos Árabes, Egipto y Etiopía, y que tiene en el centro el comercio en monedas nacionales.

El signo político tiene todo en estas decisiones. Argentina, como fortalecimiento del eje Brasilia-Buenos Aires, y pivote de la ruta de la seda en América Latina. En el corto plazo, las elecciones por llevarse a cabo, en el país gaucho. Arabia Saudita, la consolidación del desplazamiento geopolítico de EEUU en el medio oriente y que tiene que ver, entre otros, con el suministro de petróleo. Egipto, la ruta estratégica relacionada con el Canal del Suez.  Etiopía, como eje para proyectar la estabilización del Cuerno de África.  Emiratos Árabes, como extensión de la alianza con Arabia Saudita y proyección internacional de inversiones e Irán, que materializa el fin del bloqueo comercial impuesto por EEUU, sobre la nación persa, así como la consolidación de Teherán como potencia regional en coordinación con Arabia Saudita.

Es definitivamente un escenario cambiante. EEUU, en medio de la guerra en torno a Ucrania, solo ha podido arrastrar en dicha aventura a Europa Occidental. Y si se piensa en acuerdos comerciales, contrario a finales del siglo XX, cuando Wall Street se extendía con alas abiertas por el mundo, hoy Washington se ve obligado a renegociaciones comerciales, como lo recién sucedido en torno a Norte América, esto con el fin de mantener una zona circundante estable y que de seguridad a la Unión Americana, en particular, con Mexico.

En el entretanto, los BRICS y su expansión, prefiguran áreas comerciales de facto, al margen de EEUU, con reglas nacionales distintas de las obligaciones impuestas por la Organización Mundial del Comercio o el Fondo Monetario Internacional, y en donde las negociaciones bilaterales juegan un papel de consideración, no accesorio, como lo que sucedía en el auge de la hegemonía occidental.

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