2023/03/08

La globalización caracterizada por un mundo donde la economía global ha estado gestionada desde Wall Street, permitió la sustentación económica estadounidense en medio de su propio declive industrial y productivo, visible ya desde la década de los ochentas del pasado siglo, y que obligó la deslocalización empresarial occidental a China, donde se produce a menores costos y mayor tasa de ganancia para las compañías con sede en Washington y las cities europeas.

El modelo globalizador, como parece obvio, se extendió a temas sensibles como la triangulación del negocio de combustibles fósiles y el universo de materias primas, para el funcionamiento de las industrias internacionales, y en este propósito los países resistentes a las condiciones impuestas por EEUU, fueron degradados, aislados de este orden internacional predominante, desestabilizados políticamente y hasta intervenidos militarmente.

Un capítulo importante de esta historia tiene epicentro en el tanque de los recursos fósiles del mundo, el Medio Oriente, con Arabia Saudita e Irán, países donde se concentra más del 30% de las reservas globales de crudo.

Entre las maniobras de EEUU por alargar la preeminencia de la globalización estuvo, tomar medidas para mitigar el desequilibrio comercial y de la balanza de pagos, producto de la deslocalización industrial a China, por lo que Washington optó por disminuir la importación de crudo, de los que dependía sensiblemente del Medio Oriente, mediante la adopción de la tecnología de la fractura hidráulica en suelo de la Unión Americana, y a lo que se había resistido por décadas, debido a los severos impactos ambientales asociados a la explotación de petróleo no convencional.

Aunque tal decisión tuvo efecto en la autosuficiencia petrolera de EEUU, también trajo como resultado que China paulatinamente incorporara suministros e influencia política, en los entornos de Riad y Teherán.  La noticia del día, es que bajo auspicio de Beijing, Arabia Saudita e Irán, restablecen relaciones diplomáticas, luego de haber sido rotas hace 6 años, un mojón que coronaba las tensiones acumuladas por el apoyo de la monarquía del golfo a las aventuras militares de EEUU, en Oriente Medio.

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