El centro financiero del mundo, concentrado en EEUU, ha
optado por una solución económica en la impresión sin respaldo de dinero,
conforme declina su actividad productiva y el desarrollo tecnológico, factores
que se trasladan a otras potencias en ascenso, como China
El dinero fácil, fue la fórmula generalizada de
Occidente para paliar la parálisis económica derivada de la pandemia, y no
puede decirse lo mismo en Oriente, de China, que con políticas como “covid
cero”, mantuvo a pleno vapor su industria productiva. Claro, una política,
modificada recientemente, pero que su levantamiento no tuvo en cualquier caso
el impacto, en proporción, en vidas humanas, mucho menos respecto del factor
productivo, si se compara con lo sucedido en Occidente.
Como se sabe, el apalancamiento en Occidente hoy
traduce fenómenos como la crisis de la deuda, ya sobre diagnosticada por las
instituciones financieras de mayor relevancia en el mundo, y a lo que no
escapa el mismo Estados Unidos, como los demás países de su égida, y que deriva
en la enfermedad de la inflación.
Washington se ahoga en una necesitada emisión sin
respaldo de dinero, mientras las materias primas y los bienes en
el mundo se recomponen ajustando sus precios al alza, algo que obliga el
desarrollo de una economía híbrida que busca una moneda estable como el yuan.
Se entiende por que los portaviones tienen trabajo en el mar de China Meridional.
De hecho, en el Congreso de la Unión Americana, ahora
mismo, hace cola la “extensión” del techo de la deuda federal.
Pero volviendo a la realidad del apalancamiento más
reciente, el de la pandemia, este cimentó el disparo de diferentes burbujas,
una de ellas, la relativa a las empresas punto com, la misma que ya ha hecho
crisis y tiene en aprietos compañías insignes como Google, Amazon(que es mucho
más que ventas en línea); Microsoft, Twitter, Netflix, Facebook(Meta), por
nombrar las más conocidas. Otra de las burbujas, con imposible punto de
equilibrio es el relativo a las criptodivisas, y que hace pensar en eso de que
la “destrucción creativa de capital” alberga sus propios límites, por sobre
todo en una etapa de cambios geopolíticos.
El oleaje de esta crisis convergente ya tiene un pie
en la banca, por que el dinero fácil también deriva en inversiones en los
portafolios ejes de la economía financiera capitalista. El caso del banco Silicon
Valley, que apenas en días vio evaporar su valor en
acciones, es en medio del contexto, con seguridad, una noticia en desarrollo.
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