2023/02/15


 Sin duda, hablar de tecnologías limpias es un cliché.

Desde los años setentas del pasado siglo, hace medio siglo, cuando fue publicado “los límites del crecimiento” era evidente que la sostenibilidad del planeta estaba en cuestión, y se advertía que la economía humana basada en la depredación continuada de recursos contradice la realidad de la finitud que posee el globo terráqueo. Parece ilógico, por la magnitud en extensión que tiene el planeta, pero hoy es más que evidente la realidad del cenit de los recursos naturales, lo que paradójicamente incluye, elementos vitales como el agua dulce, no contaminada, o el aire limpio.

¿electromovilidad? ¿hidrógeno-verde, azul, gris-? ¿energía solar? ¿eólica?...¿Más de lo mismo?

El documental que acompaña esta reseña, como recomendado(https://youtu.be/nVERa8sSML4), se une a un sin número de evidencias que expresan como las “tecnologías limpias”, son una forma extensiva de explotación de recursos esenciales para la vida biológica del planeta, y que por demás inauguran nuevas aristas a la batalla internacional por recursos como el litio, el cobre, tierras raras, metales en general, plásticos derivados del petróleo, etc.

Al parecer la diferencia entre las "tecnologías limpias" y las preexistentes "sucias", radica, en que se externaliza la contaminación ambiental de las ciudades, específicamente, en lo que tiene que ver con las emisiones contaminantes y de gases de efecto invernadero, derivadas del uso de combustibles fósiles. Se subraya, externaliza, por que la contaminación asociada a la explotación de materias primas claves para el desarrollo de las "tecnologías limpias",  y que son de viejo cuño, mantiene su curso.

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