Las medidas
aplicadas por los Estados Unidos desde el gobierno Obama, al respecto de las
restricciones a empresas chinas y tecnología estadounidense a comerciar con el
gigante asiático, no ha hecho más que progresar conforme pasan los gobiernos en
la Unión Americana, y va del software en el caso de Huawei al hardware, como en
el caso de los chips.
¿Pero podrá ser
posible el desacople económico de EEUU con China? Esta por verse. Para abordar
el tema hay que reconocer que el sistema económico actual, si bien se soporta
comercialmente en el uso del dólar, la cierto es que son los costos de
producción y la calidad de los bienes, lo que determina con quién se realizan
los intercambios, por lo que las prohibiciones que sugiere occidente a los
países bajo su influencia respecto de la compra y negocios con China no parece
realista. Seria obligar a comprar
productos más costosos hechos en EEUU que sus pares producidos en China,
comercializados a un precio diferencial.
De hecho, es por
la “palanca productiva”, que incluso la misma China, puede darse el lujo de
impulsar el comercio en yuanes, o en otras monedas, al margen del dólar. Sucede lo mismo con las sanciones que aplica
occidente a Rusia, respecto de los productos energéticos: siempre habrá un comprador
interesado en adquirir bienes esenciales a precios diferenciales. Por
paradójico que sea, las sanciones occidentales no han hecho más que fortalecer
a su principal rival, China, que tiene materias primas a precios de descuento, lo
que le permite ofertar bienes producidos al mundo más baratos o con mayor tasa
de ganancia.
Así las cosas mientras China o India tienen bienes básicos rusos con descuentos, la restricción
de estos mismos bienes en los mercados
comerciales occidentales empujan a la escasez, y derivan en una de las formas actuales
de inflación para sus economías domésticas.
En el más
reciente discurso sobre el Estado de la Unión, el presidente de EEUU, Biden, anuncio
su propio “america first” de Trump. Grandes inversiones que según la Casa
Blanca, tendrán como enfoque que serán soportadas en bienes hechos
mayoritariamente en EEUU, un salto en la dirección de nuevas emisiones de
dólares, algo que no hará más impulsar, de nuevo, la espiral de inflación en
occidente. De reiterar, que los bienes que produce EEUU son más costosos que
los que puede obtener por importaciones, por ejemplo, “desde China”.
“Invertir” ineficazmente
de esta forma, implica impactar finalmente los precios de producción estadounidense, con los que pretende ganar tajadas del mercado comercial a China.
