Hace un par de días el secretario
general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, en una alocución rechazó el
potencial uso de armas nucleares tácticas en el contexto de la Guerra de
Ucrania. No ha de ser una ocurrencia, y más bien es quizás lo que se escucha en
los pasillos de las reuniones de alto nivel de la entidad, por lo que el secretario
general, en medio del insomnio que eso puede producir, se inclinó por informar
a la población mundial.
¿Cuál fue el efecto de la noticia?
El que desean los medios. Tiene más trascendencia la ocurrencia de un "foul" en la premier league.
Particular, como si fuera un guion,
esto tampoco fue tratado en el discurso de la Unión que el presidente de EEUU, Biden,
llevó a cabo el día de ayer, algo que como lo hizo el secretario Guterres debía
tratarse, o según sea el caso, consultarse a los ciudadanos estadounidenses,
debido al efecto que tal decisión, sea del lado de Washington o de Moscú,
representa no solo para el futuro de los ciudadanos de la Unión, si no, claro
está, de la humanidad.
Esto, por que sin duda la
concentración de tropas en la línea del frente ucraniano, que se cuentan por cientos
de miles, deriva en la tentación de usar un arma atómica que cause la muerte
masiva de combatientes.
Sin duda las grandes guerras y sus
riesgos concomitantes nunca serán contados al corriente, y solo años, en ocasiones,
décadas después, y eso que si son desclasificados los informes, se convertirán en
información al alcance de los ciudadanos, lo que reitera lo llamativo de lo que
acaba de hacer el premier de la Organización de Naciones Unidas.
Hace apenas unos días Rusia denunció
el uso de armas químicas por parte de Ucrania, algo que representa un salto
significativo en las características de la guerra, puesto que implica la
actividad de armas no convencionales y prohibidas por el derecho de guerra- de
ahí al lanzamiento del arma táctica nuclear, no hay si no un paso- y trascendida esta frontera lo que puede
suceder después, en medio de miles de víctimas que se producen al instante, es
pensar en un Armagedón nuclear como respuesta.
