2023/01/30

La multipolaridad, entendida como la emergencia de potencias económicas y militares que contestan la hegemonía estadounidense, es visible desde hace unas dos décadas, sin embargo, la tensión de dicho proceso ha tocado los límites "tolerables' para EEUU, conocido que en el ámbito de la producción y comercio todo está perdido con China, al punto que Washington optó por pulsar "el botón" ucraniano, en el que la batalla económica y financiera trascendió abiertamente a una de carácter militar, considerando que Rusia, el país más grande del mundo y con una ilimitada riqueza de recursos, se proyecta colonizada con el fin de aportar al coloso americano un par de décadas de sustentación económica, con la que acumular suficiente fuerza para enfrentar luego al reemergente imperio del centro.


Pero en la geopolítica como en la guerra, se sabe como se ingresa, pero no que va a suceder en su laberinto. De hecho, la proyección futura se ha convertido en una pesadilla en el presente: China no ha dejado caer a Rusia, y otros jugadores como India, Turquía o Irán, juegan bazas como quienes buscan reposicionarse en el orden mundial en discusión, en disrupción con Washington.

¿Esperable? Podría decirse. Pero había que ver un choque armado real de Occidente con Rusia, para confirmar la postura de las cartas, y por lo visto la hegemonía estadounidense tiene una mala pasada en esta esfera.

Su perspectiva por ello se focaliza en Europa, empujándola en todas las formas a la confrontación militar con Rusia(ya en lo económico, lo ha logrado parcialmente), algo que busca extender a América Latina.

El problema de la estrategia de EEUU reside en que Europa, luego de un esfuerzo descomunal del último año en sanciones, costos económicos, y la presión diplomática, deja ver en el horizonte, que podrá sobrevivir algunos pocos años sin lo que representa Rusia en recursos.

Parece una sutileza, pero quiere decir que el tiempo corre en contra para Occidente, una desventaja si se piensa que la conflagración se percibe como una guerra prolongada, esto debido a la resiliencia económica y política que muestra Moscú, sobra hablar de China.

El otro round, en América Latina, África o el sudeste asiático, también tiene su propio ejercicio.

En particular, los países, rechazan la guerra en Ucrania, lo que incluye la negativa de participar en la misma, y llaman a su vez a una salida negociada, algo que contradice la expectativa de Washington, por que la Caja de Pandora, incluye el papel de la Otan en Europa, entre otros, y lanza por la borda la "quinta esencia" de todo esto: hacerse con el control de Rusia, como se ha mencionado.

En el continente Latinoamericano la estrategia de Wall Street es el "copy paste" de la usada en Europa. Ir introduciendo en pequeños pasos a los resistentes a la guerra en la confrontación; ahora estamos en que se donen equipos obsoletos de origen ruso a Ucrania, pero lo estratégico radica en que ello representa un "sutil" ingreso como actor entre bandos en conflicto, a lo que después de ello parecerá casi un imposible revertir una posición política al punto uno.-los efectos pueden no ser instantáneos, pero los habrá-

El paso 2, es el importante, que en el caso de América Latina son sus infanterías, en número destacable y que toman importancia debido a que el choque actual se hace en el contexto de una guerra convencional.

Ahora bien, el escollo que presentan los gobiernos latinoamericanos a la guerra, no queda solo en la declaración formal de las autoridades gringas, por que paralelamente es visible lo demás, es decir, los procesos de desestabilización para quienes oponen resistencia. Ya se ha descrito el asunto.

-Los escenarios previstos
Hoy es más que evidente que Europa tendrá que ingresar abiertamente a la guerra en compañía de EEUU, para elevar la confrontación al punto que haga pensar en una victoria militar en Ucrania, y que obligatoriamente desencadene el colapso de Rusia.

-America Latina
La opción Lula es terciar a China y EEUU con un proyecto regional, donde una primera fase es aprovechar a Europa, pero esta aunque necesitada de salidas extraterritoriales a una economía lastrada por el "vacío ruso", tiene como problema que está atada a la guerra en Ucrania.

Así que, considerar Europa como quien mitiga China, o EEUU tiene sus propios límites, por lo que la centralidad de un proyecto de gobiernos progresistas en el continente latinoamericano, tiene que ver en esencia con la integración regional, un barco al que apostarle en medio de un apocalipsis político internacional.