Al final, lo cierto es que en
cualquiera de los dos sistemas, es el Estado finalmente el respaldo de la
economía, ahora bien, cuando el Estado sale a recomponer las fases de crisis, en
un caso son los empresarios los beneficiarios,
...mientras que en el otro, lo son las empresas estatales quienes
canalizan el financiamiento, y finalmente retornan los aportes estatales de su
recuperación a la sociedad.
Se dice, que en el capitalismo
empresarial el Estado solo regula excepcionalmente, pero tiene en esencia como interventor
del mercado la banca central, que emite o recolecta circulante, por ejemplo, o se
rige por medidas estrictas relativas a la autorregulación del endeudamiento, es
decir, de nuevo, en esencia es el Estado el gestor de fundamentales de la economía.
Ahora bien, los ciclos de crisis
de sobreproducción del capitalismo ha encontrado como solución el imperialismo con
la “constante” ampliación de mercados y canalización
de recursos, revolución del consumo, y por medio de la destrucción creativa , es decir,
quiebras de empresas, fusión de compañías o absorción de mercados por las empresas
“sobrevivientes”.
Así las cosas, las teorías de Marx, Keynes o Hayek, partiendo de la realidad del
capitalismo, resultan complementarias. Marx, consolidó las bases teóricas con
las que comprender los fenómenos asociados a la producción; Keynes, aportó nuevos
conceptos intentando controlar las crisis de producción, o sobre producción; Hayek,
desata las fuerzas productivas consolidadas por el keynesianismo. Todas las
fases tienen su propio proceso de producción en camino de perfeccionamiento, si
se trata estrictamente de ello. Es decir, otra es la discusión sobre como ello
involucra la realidad de los trabajadores, la sociedad, o el medio ambiente.
De otro lado la planificación
central hace parte del mismísimo keynesianismo y facilitó la superviviencia del
capitalismo empresarial en una primera fase, luego de la crisis existencial visible
en 1929. Por su parte, la URSS pudo organizarse luego de la primera guerra mundial,
para luego enfrentar y vencer en la segunda, a la economía de mayor desarrollo
del mundo por entonces, Alemania.
Vale detenerse en el hecho de que
la planificación central evitó a la URSS una crisis similar a la vivida por EEUU y Europa en 1929.
Para concluir, los capitalismos
empresarial o de Estado no son excluyentes,
si se trata de la historia misma del capitalismo y más bien hacen parte de
fases en la dirección del desarrollo de las fuerzas productivas.
