2023/01/04

No se puede ideologizar la economía. Tanto el capitalismo empresarial como el de Estado, tienen como característica ciclos de crecimiento y de estancamiento, de crisis, que posee múltiples formas:  Inflación, deflación, estanflación, decrecimiento...

Al final, lo cierto es que en cualquiera de los dos sistemas, es el Estado finalmente el respaldo de la economía, ahora bien, cuando el Estado sale a recomponer las fases de crisis, en un caso son los empresarios los beneficiarios,  ...mientras que en el otro, lo son las empresas estatales quienes canalizan el financiamiento, y finalmente retornan los aportes estatales de su recuperación a la sociedad.

Se dice, que en el capitalismo empresarial el Estado solo regula excepcionalmente, pero tiene en esencia como interventor del mercado la banca central, que emite o recolecta circulante, por ejemplo, o se rige por medidas estrictas relativas a la autorregulación del endeudamiento, es decir, de nuevo, en esencia es el Estado el gestor de fundamentales de la economía.

Ahora bien, los ciclos de crisis de sobreproducción del capitalismo ha encontrado como solución el imperialismo con la “constante” ampliación de  mercados y canalización de recursos, revolución del consumo, y por medio de la destrucción creativa , es decir, quiebras de empresas, fusión de compañías o absorción de mercados por las empresas “sobrevivientes”.

Así las cosas, las teorías de Marx, Keynes o Hayek, partiendo de la realidad del capitalismo, resultan complementarias. Marx, consolidó las bases teóricas con las que comprender los fenómenos asociados a la producción; Keynes, aportó nuevos conceptos intentando controlar las crisis de producción, o sobre producción; Hayek, desata las fuerzas productivas consolidadas por el keynesianismo. Todas las fases tienen su propio proceso de producción en camino de perfeccionamiento, si se trata estrictamente de ello. Es decir, otra es la discusión sobre como ello involucra la realidad de los trabajadores, la sociedad, o el medio ambiente.

De otro lado la planificación central hace parte del mismísimo keynesianismo y facilitó la superviviencia del capitalismo empresarial en una primera fase, luego de la crisis existencial visible en 1929. Por su parte, la URSS pudo organizarse luego de la primera guerra mundial, para luego enfrentar y vencer en la segunda, a la economía de mayor desarrollo del mundo por entonces, Alemania.

Vale detenerse en el hecho de que la planificación central evitó a la URSS una crisis similar  a la vivida por EEUU y Europa en 1929.

Para concluir, los capitalismos empresarial o de Estado  no son excluyentes, si se trata de la historia misma del capitalismo y más bien hacen parte de fases en la dirección del desarrollo de las fuerzas productivas.