La guerra híbrida es
un continuum en la historia de la humanidad y tiene que ver con la evolución tecnológica.
Cada época se ha visto sorprendida por la
aparición de un nuevo equipo o desarrollo técnico que termina involucrado en la
guerra, por lo que la guerra siempre será algo diferente a lo previsto por la
historia de la misma hasta entonces. Las naves a vela, fueron presa de los
barcos a vapor; los barcos propulsados por combustibles fósiles por los
submarinos. La caballería por los tanques de guerra, estos a su vez, por la
aviación, los misiles o, ante nuestros ojos, por los drones; la espada por las armas de repetición, por los
gases venenosos o armas biológicas.
Suena desastroso,
pero esa es la evolución de la guerra. Por ejemplo, EEUU uso dos veces el arma
atómica contra población civil en Japón durante la Segunda Guerra Mundial, en
el mayor desafío respecto del ataque a la moral de un enemigo en la historia humana.
Ahora bien, desde el
punto de vista del teatro de la guerra, y hay que resaltarlo, el desarrollo
misilístico ha vuelto la escena de guerra en una de carácter global y esto en
combinación con el avance de la tecnología nuclear, nos coloca en el terreno de
la destrucción mutua asegurada del planeta, cuando se presente una confrontación
que involucre a Estados Unidos, Rusia o China, y los impactos planetarios de la
guerra no se quedan ahí.
De hecho, la economía
o las comunicaciones tienen centralidades que de afectarse derivan en un impacto
global a las mismas, con efectos ineludibles si se piensa en el ámbito local.
Suele suceder, que
por una situación ser inédita resulta incomprensible y difícil de asimilar como
comparación de eventos que se suceden en el pasado, y ello acontece también con
la guerra.
Hoy estamos por ello con un fenómeno inédito de una guerra que focalizada en un teatro militar de Europa, ha implicado factores económicos, políticos y comunicacionales de orden verdaderamente global y a la velocidad de la luz. Internet y los sistemas de navegación basados en los satélites, la brújula moderna, se presentan como la nueva frontera de la confrontación, con formas y efectos apenas por revelarse, pero no por desconocidos por la opinión pública general, no estudiados como arma militar por todos los actores involucrados
