Para contemplar el proceso
político del mundo en medio de la coyuntura actual, vale la pena ir a la
historia, de tal forma que permita inducir un panorama de los vectores más
determinantes. El aporte, es tan solo un flash de píldoras que el portal viene desarrollando, pero que vale tener en cuenta para no perderse de lo que está sucediendo.
Si durante la segunda guerra, la
URSS desplazó sus factorías desde las ciudades industriales del occidente,
Stalingrado, Leningrado o Moscú a los Urales, un factor estratégico para la
victoria, hoy su equivalente es el giro del comercio de materias primas. La
rotura del comercio con Europa, lleva a la relocalización de las exportaciones
de suministros de gas, petróleo, diversas materias primas y tecnología hacia el
oriente, a China.
Si bien en la segunda guerra la
banca internacional estaba todavía poco integrada, por lo que la batalla en el
orden financiero fue limitada, hoy cobra toda centralidad debido a la síntesis
que logró el sistema dólar desde la caída de la Cortina de Hierro, y la batalla
geoeconómica pone en tensión al Banco Central de Rusia, en defensa del rublo, y
el Banco Central de China, del yuan, con
la Reserva Federal de EEUU y el Banco Central Europeo, en un escenario
caracterizado por el paulatino "desacople" del sistema dólar. Sobra
decir, que toda correlación “pactada” entre la banca de Occidente y de Oriente
ha desaparecido, por el contrario libran una propia batalla en todo orden.
En el 45, Occidente produjo
clandestinamente "marcos del Reich", la moneda alemana, con el fin de
minar la economía de Berlín, financiada por años con emisiones monetarias con
lo cual soportó su desarrollo industrial, buscando ahogarla en la inflación, lo
que tiene hoy un paralelismo en la simpleza del progresivo comercio en moneda
nacional entre China, Rusia, India, Medio Oriente y otros países de sus
entornos económicos, algo que impulsa el flujo de dólares “sobrantes” camino a
Washington, lo que empuja la inflación de EEUU y limita el efecto del
incremento de las tasas de interés de la Unión Americana. Por
su parte, el efecto de la devaluación local del dólar tiene fuera de circulación
el sistema financiero estadounidense, algo evidente si se observan los
resultados 2022 de las bolsas de valores occidentales. Por lo pronto, EEUU financia
su economía desindustrializada, paradójicamente intermediando la producción de
sus empresas en China, focalizándose en el comercio con los países aún no
contestatarios del sistema dólar, “formalmente hablando”, tal cual como
sobrevivió en la segunda guerra, Gran Bretaña, que tuvo soporte en esencia en
los países de la Commonwealth, o de otra forma, sus colonias India, Australia y los países
africanos.
La recién declarada guerra del
chip, es apenas una de un sin número de batallas comerciales que en el orden de la producción y precios ha
perdido Occidente con China, y un nudo gordiano que tiene a multinacionales europeas
y estadounidenses sembradas en el Imperio del Centro, pero que poco a poco son
avasalladas por la producción nacional China.
La rudeza del escenario se mide,
conocido los excepcionales recursos que invierte Europa Occidental y EEUU en la guerra que se libra contra Rusia, en
territorio ucraniano.
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