+ Segunda Guerra 2.0
Contrario al final de la Primera
Guerra Mundial, donde al vencido, Alemania, se le impuso no solo un control a
su ejército, si no unos severos costos de la guerra, lo que para el economista John Maynard Keynes en la mesa de negociaciones para entonces, derivaría en una nueva guerra,
como sucedió. A los vencidos en la Segunda Guerra, Alemania y Japón, la sanción se localizó en
esencia en el campo del control a sus
ejércitos, consagrado en sus constituciones por mandato de los vencedores, la URSS,
EEUU, Reino Unido y Francia.
Tras el paso por la Guerra Fría y
la llegada de la unipolaridad, EEUU ha interpretado que los acuerdos “del
pasado”, se estilan a su medida y en el presente, en medio de la guerra en Ucrania
y el ascenso económico de China, Washington ha optado por cimentar el rearme de
Japón y Alemania. El “permiso” abre la
puerta a que las empresas industriales de dichos países incursionen en la construcción
de equipos militares, algo visible en entre guerras y que cimentó la Segunda
Guerra Mundial. El proceso, incluye el levantamiento de restricciones a la
adquisición de infraestructura militar proveniente de EEUU.
En esta historia vale recordar
que el avance sobre Europa de Alemania, durante la Segunda Guerra, condujo a que
su ejército se multiplicara por cuatro, debido a que Berlín no solo acumulaba
territorio si no los ejércitos de los países que iba invadiendo, al punto que
cuando los teutones optaron por atacar la URSS, debido a que consideraban
controlado el frente occidental, lo hicieron con una “otan” de la época.
Ahora bien, la derrota de
Alemania se presentó precisamente en territorio de la URSS, entre otros, las batallas
en torno a Stalingrado, Leningrado o Moscú. De allí, en pocos meses, la
contraofensiva llevó al Ejército Rojo a copar los países de Europa Oriental,
tal como la caída de las fichas del dominó, hasta la propia capital Berlín.
