2022/11/27

Los poco más de nueve meses de duración de la conflagración militar en Ucrania merecen algunos apuntes, que permitan ir más allá de la guerra de información desatada en Occidente, y que se mece entre mostrar los riesgos para la humanidad que se involucran, como la guerra nuclear, emisiones donde se denota la parcialidad informativa a favor de Ucrania, y por momentos, obviar en si mismo lo que está sucediendo en el campo de batalla con el fin de “dar tranquilidad” a los mercados y “favorecer” la actividad de las economías en las cities occidentales del mundo,  porque se sabe del efecto que una guerra  de esta envergadura tiene en la psicología, en las mentes y, en particular, en el consumo…Solo ver la crisis que atraviesan los mercados de valores del mundo, desde lanzados los primeros cañonazos en febrero pasado y que ha precipitado la rotura de la burbuja de las punto com y de las criptodivisas.

De paso hay que decir, que la información originada en los sitios estatales rusos, que también gozan de parcialidad,  desplegada en streaming vía internet, prácticamente ha desaparecido por una decisión unilateral de parte de EEUU, quien, por la evolución de dicho sistema, terminó por concentrar la administración de sectores claves de la red, aunque los permisos nacionales de penetración de la misma, se sostuvo, se regiría por principios asociados al derecho internacional, rupturas que se repiten en muchos otros campos y que no hacen si no ampliar el espectro de la conflictividad Occidente-Rusia, y condenar cualquier posibilidad de contrastación con el fin de obtener una versión equilibrada sobre lo que está sucediendo en Europa Oriental.

Si se trata de encontrar un contexto para el análisis de la situación, vale la pena detenerse en el hecho de que la actual guerra resulta contrastante si se piensa en las conflagraciones militares ocurridas desde el fin de la Cortina de Hierro. Se coloca esta frontera, puesto que la bipolaridad y la conciencia de la destrucción mutua entre potencias, sirvió como fórmula para evitar una confrontación al nivel de una guerra nuclear, o una guerra entre ejércitos de gran poder militar.

Las acciones militares de Occidente de mayor envergadura desde 1990  son: Yugoslavia, bombardeada y sustituido el gobierno;  Iraq, bombardeada, intervenida por tierra con tropas occidentales y sustituido el gobierno; Libia, bombardeada mientras son armados sectores dentro del país para derrocar el gobierno; Afganistán, bombardeada y con tropas occidentales desplegadas en tierra y depuesto el gobierno. Siria, bombardeada hasta la actualidad, y con tropas occidentales desplegadas en tierra. Si se observa, la capacidad militar occidental es superior si se compara con la de sus adversarios. En general, era el choque de blindados obsoletos y con cero progresión y apoyo digital, soportes ópticos, desarrollo de blindajes y radares, con excepción de lo que sucede en Siria, donde el despliegue militar de Rusia, precisamente ha evitado la caída del gobierno del país.

Ahora bien, la guerra en Ucrania, aunque aún no exhibe las armas de mayor desarrollo tanto de EEUU como de Rusia, si se enfrentan blindados de clase superior dado que han sido repotenciados y actualizados. El apoyo satelital a la actividad militar es una característica, y lo que vuelve esta guerra una particularidad y un frente de escalamiento, es la guerra de misiles de mediano alcance y de drones, tanto de ataque como de defensa. También lo es, la intensidad de la actividad militar en tierra, con tropas de alta calificación, que en el caso de Ucrania son formadas, avitualladas y soportadas tecnológicamente por Occidente, los volúmenes de efectivos desplegados y en reserva, recordar que en Ucrania rige la ley marcial, lo que implica que toda persona con capacidad de ir al combate es vinculado al aparato castrense, como que Rusia recientemente a enrolado 300 mil efectivos de su reserva.  Insistir en que EEUU y la UE sustentan al gobierno Ucraniano, económica, política y militarmente.

Sobra decir, que incluso desde Washington se reconoce que lo que se juega es un “nuevo orden mundial”, un argumento que se escuchó en el involucramiento de Estados Unidos tanto en la primera como en la segunda, guerra mundial.

Por lo pronto, Rusia sobrevive a la guerra económica, -guerra que se vuelve en contra de Occidente-pero se ve sometida al desgaste  y reemplazo de tropas y equipos militares, mientras Estados Unidos practica una guerra subsidiaria apoyada en tropas de Ucrania y de mercenarios de diversas nacionalidades entre ellos de países que hacen parte de la OTAN, un escenario que recuerda, de nuevo, la primera y segunda guerra, donde Estados Unidos ingresa con despliegue masivo y directo de tropas, cuando los demás adversarios llevan años de desgaste, así sea de segundón, con tal de hacer parte de la repartición del botín de guerra, porque en el caso de la segunda guerra el evidente vencedor es la URSS, así se esfuercen en retorcer la verdad histórica de lo sucedido.

El cálculo de  EEUU es buscar que el desgaste de la guerra derive en un levantamiento al interior de Rusia contra el gobierno, un elemento que aunque posible no hace parte del guion que caracteriza la historia de las grandes guerras que ha tenido que enfrentar el pueblo eslavo.

Pero, en ambos casos,  desplegar la OTAN contra Moscú, o apretar la soga demasiado al cuello del gobierno ruso con el fin de promover un levantamiento al interior de Rusia, tiene en el centro la posibilidad de una batalla nuclear.

El invierno

Vale detenerse en lo que sucederá en las próximas semanas. Rusia, como se ha mencionado, coloca la carne en el asador con el llamado de un porcentaje importante de sus reservas y un revés a esta altura, coloca en serio riesgo el futuro de la propia Rusia. Dicho esto, es previsible que Moscú se juegue el todo por el todo en el invierno, bajo el paraguas que ofrece la nieve a la operación de la prospección satelital occidental y pieza clave de la contención.  Rusia, dispondrá de "todas las medidas" que se aplican en un escenario de guerra convencional de gran intensidad, con el fin de obtener el total control del territorio ucraniano para fines del invierno.