Los poco más de
nueve meses de duración de la conflagración militar en Ucrania merecen algunos
apuntes, que permitan ir más allá de la guerra de información desatada en
Occidente, y que se mece entre mostrar los riesgos para la humanidad que se
involucran, como la guerra nuclear, emisiones donde se denota la parcialidad informativa
a favor de Ucrania, y por momentos, obviar en si mismo lo que está sucediendo en
el campo de batalla con el fin de “dar tranquilidad” a los mercados y
“favorecer” la actividad de las economías en las cities occidentales del mundo,
porque se sabe del efecto que una
guerra de esta envergadura tiene en la
psicología, en las mentes y, en particular, en el consumo…Solo ver la crisis que
atraviesan los mercados de valores del mundo, desde lanzados los primeros
cañonazos en febrero pasado y que ha precipitado la rotura de la burbuja de las
punto com y de las criptodivisas.
De paso hay que
decir, que la información originada en los sitios estatales rusos,
que también gozan de parcialidad, desplegada en streaming vía internet, prácticamente
ha desaparecido por una decisión unilateral de parte de EEUU, quien, por la
evolución de dicho sistema, terminó por concentrar la administración de
sectores claves de la red, aunque los permisos nacionales de penetración de la
misma, se sostuvo, se regiría por principios asociados al derecho internacional,
rupturas que se repiten en muchos otros campos y que no hacen si no ampliar el
espectro de la conflictividad Occidente-Rusia, y condenar
cualquier posibilidad de contrastación con el fin de obtener una versión
equilibrada sobre lo que está sucediendo en Europa Oriental.
Si se trata de
encontrar un contexto para el análisis de la situación, vale la pena detenerse
en el hecho de que la actual guerra resulta contrastante si se piensa en las
conflagraciones militares ocurridas desde el fin de la Cortina de Hierro. Se
coloca esta frontera, puesto que la bipolaridad y la conciencia de la
destrucción mutua entre potencias, sirvió como fórmula para evitar una
confrontación al nivel de una guerra nuclear, o una guerra entre ejércitos de
gran poder militar.
Las acciones
militares de Occidente de mayor envergadura desde 1990 son: Yugoslavia, bombardeada y sustituido el
gobierno; Iraq, bombardeada, intervenida
por tierra con tropas occidentales y sustituido el gobierno; Libia, bombardeada
mientras son armados sectores dentro del país para derrocar el gobierno;
Afganistán, bombardeada y con tropas occidentales desplegadas en tierra y
depuesto el gobierno. Siria, bombardeada hasta la actualidad, y con tropas
occidentales desplegadas en tierra. Si se observa, la capacidad militar
occidental es superior si se compara con la de sus adversarios. En general, era
el choque de blindados obsoletos y con cero progresión y apoyo digital, soportes
ópticos, desarrollo de blindajes y radares, con excepción de lo que sucede en
Siria, donde el despliegue militar de Rusia, precisamente ha evitado la caída
del gobierno del país.
Ahora bien, la
guerra en Ucrania, aunque aún no exhibe las armas de mayor desarrollo tanto de
EEUU como de Rusia, si se enfrentan blindados de clase superior dado que han
sido repotenciados y actualizados. El apoyo satelital a la actividad militar es
una característica, y lo que vuelve esta guerra una particularidad y un frente
de escalamiento, es la guerra de misiles de mediano alcance y de drones, tanto
de ataque como de defensa. También lo es, la intensidad de la actividad militar
en tierra, con tropas de alta calificación, que en el caso de Ucrania son formadas,
avitualladas y soportadas tecnológicamente por Occidente, los volúmenes de
efectivos desplegados y en reserva, recordar que en Ucrania rige la ley
marcial, lo que implica que toda persona con capacidad de ir al combate es vinculado
al aparato castrense, como que Rusia recientemente a enrolado 300 mil efectivos
de su reserva. Insistir en que EEUU y la
UE sustentan al gobierno Ucraniano, económica, política y militarmente.
Sobra decir, que
incluso desde Washington se reconoce que lo que se juega es un “nuevo orden
mundial”, un argumento que se escuchó en el involucramiento de Estados Unidos
tanto en la primera como en la segunda, guerra mundial.
Por lo pronto,
Rusia sobrevive a la guerra económica, -guerra que se vuelve en contra de
Occidente-pero se ve sometida al desgaste
y reemplazo de tropas y equipos militares, mientras Estados Unidos practica
una guerra subsidiaria apoyada en tropas de Ucrania y de mercenarios de
diversas nacionalidades entre ellos de países que hacen parte de la OTAN, un
escenario que recuerda, de nuevo, la primera y segunda guerra, donde Estados
Unidos ingresa con despliegue masivo y directo de tropas, cuando los demás
adversarios llevan años de desgaste, así sea de segundón, con tal de hacer
parte de la repartición del botín de guerra, porque en el caso de la segunda
guerra el evidente vencedor es la URSS, así se esfuercen en retorcer la verdad
histórica de lo sucedido.
El cálculo de EEUU es buscar que el desgaste de la guerra
derive en un levantamiento al interior de Rusia contra el gobierno, un elemento
que aunque posible no hace parte del guion que caracteriza la historia de las
grandes guerras que ha tenido que enfrentar el pueblo eslavo.
Pero, en ambos
casos, desplegar la OTAN contra Moscú, o
apretar la soga demasiado al cuello del gobierno ruso con el fin de promover un
levantamiento al interior de Rusia, tiene en el centro la posibilidad de una
batalla nuclear.
El invierno
Vale detenerse
en lo que sucederá en las próximas semanas. Rusia, como se ha mencionado, coloca
la carne en el asador con el llamado de un porcentaje importante de sus
reservas y un revés a esta altura, coloca en serio riesgo el futuro de la
propia Rusia. Dicho esto, es previsible que Moscú se juegue el todo por el todo
en el invierno, bajo el paraguas que ofrece la nieve a la operación de la
prospección satelital occidental y pieza clave de la contención. Rusia, dispondrá de "todas las medidas" que se aplican en un escenario de guerra convencional de gran intensidad, con el fin de obtener el total control del territorio ucraniano para fines del invierno.
