2022/11/15

El golpe económico derivado de la Primera Guerra Mundial, que tuvo a la city europea concentrada en sustentar las tropas en el frente, desviando la fuerza de trabajo de la urbe a las trincheras y reenfocando la capacidad manufacturera a la actividad militar, en general condujo a una profunda incertidumbre e hizo olvidar las perspectivas de futuro a familias y empresas del centro capitalista más avanzado del orbe. Ahora bien, firmado el fin de las hostilidades y efectuado el balance, todo hacía pensar que tal conflagración no se repetiría.

Sin embargo, como toda guerra, recuerda que los muebles los pagan los perdedores de la contienda, y nadie quiere estar de esa orilla, por lo que de facto, se impuso el escenario de preparación de una conflagración futura, y por los esfuerzos que se dispusieron, de mayor envergadura, como sucedió.  De hecho, buena parte del desarrollo tecnológico que se logró para la época, apenas ha cambiado para la nuestra, perfeccionados con el despliegue de la revolución de las tecnologías de la información y de la comunicación.

La Segunda Guerra, diferente a la primera, involucró las capitales de la city, la destrucción de la infraestructura de manera ilimitada y el ataque indiscriminado. Había que mostrar quien tenía la fuerza, pero la destrucción dejó a Europa en ruinas, en medio del ocaso del imperio británico, que entrego el testigo al socio político más remoto a Europa, que permitiera eventualmente un reposicionamiento al Reino Unido, y que quedaba en pie, los EEUU. No tiene sustento en lo cultural,  por que Rusia o la URRS, tienen una historia común con Occidente. Tampoco ideológico, por que, el modelo socialista, es un modelo de capitalismo de Estado, es decir, convive la economía privada con la gestión estatal de los puestos de mando.

El fantasma del comunismo es un mito con el que el Reino Unido busca hallar un espacio político con el que dar batalla ideológica, y perfilar zonas de influencia que se marchitaron con  el auge del socialismo en Europa, a la postre de la Segunda Guerra. Europa se vio invadida por Alemania y Rusia se vio como una liberadora.

La bomba nuclear y el desarrollo misilistico, que coloca cualquier gran ciudad en el mundo a su alcance,  es decir, la destrucción mutua garantizada, concedió una tregua a la expectativa de sometimiento intercapitalista, en la batalla capitalismo de estado y capitalismo empresarial, sin embargo, la desaparición de la URSS en 1991, su ingreso al capitalismo empresarial y  la actividad militar y económica estadounidense ulterior,  o de otra forma, la unipolaridad, hizo pensar a Washington de que todo estaba servido para una ampliación geoeconómica  y política, sobre Rusia, como punto previo  y solución al reto económico y político que impone China, con su heterodoxo y expansivo capitalismo económico, que es en lo que estamos en este momento.

La opción occidental con epicentro en EEUU, y su reto contra Rusia, está concediendo el mayor estatus a una potencia "no occidental", en siglos en el mundo.

Si Postdam con Attlee, Truman y Stalin escribió la historia del mundo desde fines de la Segunda Guerra, con tres potencias occidentales a la mesa, y con Rusia como referente, la historia actual parece colocar en el eje heliocentrista a China.