El golpe económico derivado de
la Primera Guerra Mundial, que tuvo a la city europea concentrada en sustentar
las tropas en el frente, desviando la fuerza de trabajo de la urbe a las
trincheras y reenfocando la capacidad manufacturera a la actividad militar, en
general condujo a una profunda incertidumbre e hizo olvidar las perspectivas de
futuro a familias y empresas del centro capitalista más avanzado del orbe. Ahora
bien, firmado el fin de las hostilidades y efectuado el balance, todo hacía
pensar que tal conflagración no se repetiría.
Sin embargo, como toda guerra,
recuerda que los muebles los pagan los perdedores de la contienda, y nadie
quiere estar de esa orilla, por lo que de facto, se impuso el escenario de
preparación de una conflagración futura, y por los esfuerzos que se
dispusieron, de mayor envergadura, como sucedió. De hecho, buena parte del desarrollo
tecnológico que se logró para la época, apenas ha cambiado para la nuestra,
perfeccionados con el despliegue de la revolución de las tecnologías de la
información y de la comunicación.
La Segunda Guerra, diferente a
la primera, involucró las capitales de la city, la destrucción de la
infraestructura de manera ilimitada y el ataque indiscriminado. Había que mostrar
quien tenía la fuerza, pero la destrucción dejó a Europa en ruinas, en medio
del ocaso del imperio británico, que entrego el testigo al socio político más
remoto a Europa, que permitiera eventualmente un reposicionamiento al Reino
Unido, y que quedaba en pie, los EEUU. No tiene sustento en lo cultural, por que Rusia o la URRS, tienen una historia
común con Occidente. Tampoco ideológico, por que, el modelo socialista, es un
modelo de capitalismo de Estado, es decir, convive la economía privada con la
gestión estatal de los puestos de mando.
El fantasma del comunismo es
un mito con el que el Reino Unido busca hallar un espacio político con el que dar batalla ideológica, y perfilar
zonas de influencia que se marchitaron con
el auge del socialismo en Europa, a la postre de la Segunda Guerra.
Europa se vio invadida por Alemania y Rusia se vio como una liberadora.
La bomba nuclear y el
desarrollo misilistico, que coloca cualquier gran ciudad en el mundo a su
alcance, es decir, la destrucción mutua
garantizada, concedió una tregua a la expectativa de sometimiento
intercapitalista, en la batalla capitalismo de estado y capitalismo
empresarial, sin embargo, la desaparición de la URSS en 1991, su ingreso al
capitalismo empresarial y la actividad
militar y económica estadounidense ulterior,
o de otra forma, la unipolaridad, hizo pensar a Washington de que todo
estaba servido para una ampliación geoeconómica
y política, sobre Rusia, como punto previo y solución al reto económico y político que
impone China, con su heterodoxo y expansivo capitalismo económico, que es en lo
que estamos en este momento.
La opción occidental con
epicentro en EEUU, y su reto contra Rusia, está concediendo el mayor estatus a
una potencia "no occidental", en siglos en el mundo.
Si Postdam con Attlee, Truman
y Stalin escribió la historia del mundo desde fines de la Segunda Guerra, con
tres potencias occidentales a la mesa, y con Rusia como referente, la historia
actual parece colocar en el eje heliocentrista a China.
