2022/10/01


 Sobrevivir a la guerra en el mundo contemporáneo tiene que ver con imponerse a una confrontación aunque invisible, igualmente letal, por que tiene que ver con el acceso a información del minuto a minuto de la situación económica de un país, suministros, reservas alimentarias, movimientos financieros y de materias primas.

Ya en la zona de guerra está relacionada con el conocimiento del movimiento de tropas, equipos aéreos, navales o espaciales, su cantidad y el modo de despliegue en el territorio.

Es la guerra que está a la sombra, y que aunque se libra en los ordenadores, en los corredores oscuros de los edificios enteros de programadores, lectura satelital o descifrado de comunicaciones encriptadas, es un factor determinante de las denominadas guerras híbridas.

La supremacía en esta guerra invisible tiene de por medio la afectación psicológica de las poblaciones usando redes sociales, así como la prestación de servicios básicos en las ciudades, y que depende de la administración de toda red soportada en internet, que tiene que ver con suministros de agua o energía, comunicaciones, operación bancaria  y financiera, aeropuertos, radares, entre muchos otros.

Por paradójico que sea las llamadas smart cities, en general, apoyadas en inteligencia artificial o las poblaciones con mayor penetración de teléfonos inteligentes, son las que tienen mayor riesgo  de sucumbir a la primera ola de ataques militares en una guerra donde sin el primer disparo se logra la victoria. Sin embargo esto tiene su contraparte, y es sistemas de control con suficiencia internacional para la protección, caso del gran cortafuegos de China, o sus equivalentes dispuestos por EEUU o Rusia.

En Ucrania, aparentemente se libra una batalla clásica de tanques, aviones, cañones autopropulsados o lanzaderas de misiles, que en apariencia se observan obsoletos por su vestimenta clásica. Sin embargo, estos equipos hoy están asistidos por satélite tanto para defensa como ataque. El choque militar entre fuerzas visibles al “ojo humano” ha desaparecido y la grilla del mapa de bits del terreno sustituye la cartografía en papel.

Son los denominados equipos de quinta generación que sobrevienen a la actividad guiada por los desarrollos de la electrónica de radares, avances en el terreno de la óptica y sensores de calor, con aplicación a la guerra de mediana distancia, si se le compara con los logros del apoyo satelital.

La batalla es pues también de sistemas de satélites estadounidenses, europeos, rusos y chinos. Claro, en el caso de Estados Unidos, aparece un actor adicional, que es propiamente el sector privado, como es el caso de la constelación de satélites starlink de Elon Musk, quien los dipuso como apoyo especial para el caso ucraniano.

Así las cosas, la red es la mayor oportunidad y el mayor riesgo.


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