La voladura de los dos principales gasoductos del mundo en el mar Báltico, hace pensar en el ingreso a la clásica Guerra del Corso, un escenario caracterizado por el ataque a infraestructura propiamente civil, que se realiza de manera encubierta, y cuando las medidas de bloqueo comercial, financiero o económico indirecto pierden la capacidad de tener el efecto esperado en medio de la guerra.
En todo esto vale detenerse en el hecho de que la voladura en el Báltico, no se realizó solo sobre una de las tuberías del sistema Nord Stream, si no sobre "dos", es decir, el Nord Stream I y el nuevo Nord Stream II(con dos etapas); este último terminado de construir en su totalidad y que ni siquiera pudo ser puesto en operación por razones políticas. El efecto real, es que de negociarse suministros de emergencia a Alemania y el resto de Europa Occidental en el invierno, ello obligaría a que estos se realicen por medio de los gasoductos Yamal y Soyuz, que hacen tránsito por Polonia, Ucrania, Eslovaquia y República Checa, con gobiernos que apoyan a Occidente, en la cruzada contra Rusia.
(nota al margen: Sin embargo, luego de una revisión del estado de las tuberías realizadas por Rusia, por ahora parece posible que una de las dos tuberías del Nord Stream 2, aún puede ser utilizada)
Lo cierto es que, en apenas 7 meses de guerra, hemos visto como Occidente jugó todas sus bazas en el orden del bloqueo económico a Rusia, para luego hundirse paulatinamente en el pantano de la guerra con suministros progresivos y escalados militarmente en capacidades a Ucrania, y finalmente el financiamiento total del Estado ucraniano. En el orden de las alianzas políticas, si bien desde el inicio de la confrontación era visible como contraparte la Organización del Tratado del Atlántico Norte-OTAN, del otro lado, con el paso del tiempo y el escalamiento de la guerra, y aunque se presenta específicamente en la escena económica, es posible observar el apoyo entre los países de los BRICS.
Dicho sea de paso, la conflagración viaja ya en medio de la “neblina de la guerra”, aquella donde los apoyos de un país central a una guerra subsidiaria, avanza a tal punto que se ingresa por la puerta grande como actor directo del conflicto, sin que pueda remediarlo.
Las clásicas Guerras del Corso han acompasado
buena parte de la historia de los conflictos conocidos por la humanidad, y
adquieren mayor impacto militar en las dos grandes guerras totales del siglo
XX.
Durante la Segunda Guerra tuvo un capítulo notable en el Atlántico Norte, en el que la acción corsaria de Alemania implicó el hundimiento de 850 mil toneladas de productos al mar, en una maniobra de bloqueo directo, esto sin hablar de buques capturados y el hurto de mercancías.
Ahora bien, en una era nuclear como la actual, cabe la pregunta si los actores involucrados tienen interés de asumir una guerra de desgaste de este tipo.
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