2022/08/26

 

Lo que comenzó en el primer cuarto del siglo en curso como un auge del neo nacionalismo, entendido como una tendencia que coloca en cuestión el paradigma globalizador del multilateralismo y una profusa división del trabajo global, sustentado por pequeños partidos en los principales países centrales, y cuestionados con fuerza para entonces, hoy adquiere un nivel de proyecto político para Occidente.

La posibilidad de extender el capitalismo globalizado, herido de muerte desde el año 2008, se situó de manera definitiva en la captura y desguace de la Federación rusa  por parte de Occidente, que en la estrategia fue visible desde el año 2014, pero que terminó por traducir una guerra a gran escala en  Europa Oriental a comienzos del presente año.

La inviabilidad económica de Estados Unidos de vencer comercialmente a China y la decisión del Imperio del Centro de avanzar en una integración en todo orden con la Federación rusa, está consolidando el camino de la guerra como fórmula para socavar las potencialidades comerciales de China, revertir sus ventajas industriales, confiando en la deriva de la repatriación de empresas a suelo norteamericano y la relocalización de la “factoría de Occidente” a países “confiables", y con cadenas de suministro menos extendidas que las actuales.

Recordemos una multimedia relacionada y elaborada por las agendas temáticas de la Corporación Estrato Cero.