En lo corrido del siglo XXI el mundo ha discurrido de la
multipolaridad a la cristalización de la geopolítica de bloques, bien visible
en el transcurso del año 2022.
La respuesta al rápido declive de la hegemonía por parte de Estados Unidos, ha sido la progresividad de la apertura de la guerra subsidiaria en el entorno geopolítico de China, en un primer lugar enfocado a Rusia, pero que rápidamente ha evolucionado a la tensión respecto de Taiwán, ya directamente para la propia China.
Una guerra en el mar de la china meridional conduciría a la crisis del comercio del Imperio del Centro, verdadero objetivo de los Estados Unidos, pero que en caso de darse, será mitigado por la estrategia en proceso de consolidación del camino continental de la ruta de la seda.
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