2022/05/16


 La Unión Soviética -URSS, tuvo una vida de 70 años iniciando su etapa histórica formal en 1922, luego de una revolución popular que llevó a la caída de la monarquía en 1917 y que estuvo precedida por una severa crisis económica derivada de los reveses zaristas en las guerras con Japón y al impacto de la Primera Guerra Mundial.

 La expectativa de su desarrollo tecnológico, económico y político hicieron a este proyecto un imán para las élites de regiones cercanas, lo que explica la integración en  1920 de  Azerbaiyán, Georgia y Turkmenistán, Uzbekistán (1924), Tayikistán (1929), Armenia, Kazajistán, Kirguistán (1936), Letonia, Lituania, Moldavia y Estonia (1940), al proyecto soviético, y que se unieron al bloque de repúblicas fundadoras Transcaucasia, Ucrania, Rusia y Bielorrusia.

 El declive y posterior caída de la Cortina de Hierro, o la URSS, estuvo signada por la seducción que traía el modelo económico occidental, que ofrecía concentración de riqueza a las élites y que se articulaba a un capitalismo que florecía con la competencia “regulada” entre élites empresariales, el estímulo al consumo de las familias, el desarrollo del mercado financiero y de los medios de comunicación, y una economía soporte de carácter global de la que solo estaba exenta la propia URSS.

 {Actualmente, es EEUU y finalmente occidente quien se enfrenta a su propia crisis derivada del peso que ahora adquieren derechos fundamentales asociados a la garantía al empleo, a la debida remuneración, la sustentación en el periodo de vejez y demás derechos vinculados a los ingresos por el trabajo. Todos,  aspectos que se han agravado a efectos  de la pandemia, que se suma a la crisis del frente nacionalismo que por décadas ha gobernado en los países occidentales, el militarismo y la corrupción.}

En particular, el mercado de la energía fue un pivote importante para el impulso de la URSS, arista vinculada a la política socialista de garantía de servicios públicos básicos a sus países asociados, y al comercio para la obtención de ingresos por el suministro a Europa Occidental, estableciendo tuberías de gasoductos y oleoductos, redes de energía e infraestructura de transporte férreo como autovías, buena parte de ellas, las más grandes del mundo, que integradas al occidente, van de extremo a extremo de Europa y que se conectan con Asia.

La economía de los ingresos por el tránsito del flujo de energéticos, establecida desde la construcción de la infraestructura para el transporte de gas y petróleo, permanece hoy y de ella dependen los países de Europa Oriental, con lo que sobrellevan los pagos de sus propios consumos de gas y petróleo, debido a que en sí, toda Europa tiene problemas de existencias de recursos fósiles para su explotación y depende de manera considerable de importaciones.

Las tuberías de gas por el Mar Báltico, que viajan directamente desde Rusia a Alemania, pretendían crear un centro de comercio de este combustible, excepcional para el desarrollo de Europa Occidental, en el país teutón, una previsión que se quedó parcialmente en el aire con la suspensión de la operación del recién terminado gasoducto Nord Stream 2, lo que dejaba lentamente a la zaga, conforme se trasvasa buena parte del tráfico al Báltico, a países como Polonia o Ucrania.

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