La orientación tenía como contexto el keynesianismo, la creación y desarrollo del sector productivo y de conocimiento. La ciencia y tecnología de cara a la industria y las humanidades, con un enfoque que reconociendo el auge del marxismo, lo contrastara y contuviera. A cambio de la revolución socialista, el nacionalismo económico e industrial.
Por ello mismo, la perspectiva de la universidad se ha modificado paralelo a los avatares de la política, lentamente, conforme declina la expectativa marxista y toma auge el capitalismo, y su capitulo el neoliberalismo. Es trastocado así, el enfoque en las humanidades, igual que las profesiones de las áreas de ciencia aplicada.
La zanahoria de la gratuidad de servicios básicos del keynesianismo, desaparece, y se imponen costos progresivos para el acceso a los mismos.
La educación, ni mucho menos, estuvo al margen de ello. Las reivindicaciones por décadas de su gratuidad por parte de los estudiantes, fue sustituída por el régimen de becas, o promedios académicos, con lo que se buscaba "depurar" la reflexión, aceptar la modificación de los pensums y "dedicarse a la academia", dejando al margen el rol amplio de las problemáticas sociales, que disputaba el ámbito universitario.
Hoy hay un gran avance en la gratuidad. Es una reivindicación histórica de los estudiantes, que por las razones expuestas, ha sido desoída por décadas por parte de los gobiernos...falta lo demás.
Es decir, un reenfoque académico en el ámbito del impulso de un neo-keynesianismo, que reencuadre el desarrollo productivo nacional y estimule la reflexión creativa del conocimiento, en todos sus ámbitos, algo que previsiblemente definirá la reforma a ley 30, en la próxima legislatura.
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