2023/05/23

Las negociaciones en el congreso de EEUU, sobre el incremento del techo de la deuda, no es precisamente una noticia nueva y ha sido una puja repetida año a año, que ha terminado con que se accedan a las sucesivas solicitudes elevadas por los gobiernos de EEUU.

Ahora bien. La situación actual se presenta en un escenario visiblemente cambiante, debido a la guerra en Europa y la intensificación de la conflictividad en las relaciones de occidente con China.

Para nadie es un secreto que la hegemonía estadounidense, la primacía del dólar, y la inexistencia de una potencia económica alterna a occidente, que con su moneda relativizara el poder del billete verde, facilitaba, y de que manera, el pago y negociación de la deuda a los Estados Unidos.

Era cuestión de acelerar la impresión de billetes y de teclear nuevos ceros a las transacciones de pagos realizadas entre sistemas de cómputo. Bueno, mantener y tener victorias en guerras coloniales como disuasor a otras potencias a su emergencia, toda vez, que, a través de ello, mejorar la tasa de ganancia en los negocios de empresas de Wall Street. Tampoco puede olvidarse, en este mismo sentido, la adopción sin mucha resistencia del modelo neoliberal, la zanahoria para las regiones que no oponían resistencia al avance del capitalismo occidental.

En este sentido, lo que si resulta nuevo, es que los titulares de prensa hablen y de manera reiterada, de una “cesación” de pagos por parte de EEUU, y últimamente Yellen, la secretaria del tesoro de EEUU, esgrima que habrá que decidir a quien se paga.

¿Qué es lo que pretende EEUU, con todo ello?

EEUU, enfrenta el dilema de mantener abierto el grifo de la impresión de dinero, con ello, una inflación sostenida en el tiempo, o reducir el ritmo de la emisión de divisas, como una fórmula para precisamente evitar mantener altas las tasas de interés, o incluso reanudar el incremento de la misma, algo que, como se sabe, ya está impactando de manera determinante la economía estadounidense y su sector bancario y financiero. Pensar en Silicom Valley Bank, First Republic, la situación del mercado de valores de Nueva York…

Nadie sabe a ciencia cierta, cuál sería el efecto en la economía mundial de darse una cesación de pagos de EEUU. Algunos analistas sugieren caídas de empleo hasta reducciones importantes en el crecimiento económico a escala global, en función del tiempo que dure la cesación de pagos. Y solo llegan hasta allí, si se trata de considerar este escenario.

Un hipotético desajuste económico planteado de esta forma, bien puede buscar mantener en línea a los aliados occidentales, con eso del fantasma de lo que puede sobrevenir. Incluso, un mensaje, a quienes ostentan el ascenso como potencias globales. Aunque no hay que olvidar, que en el siglo 20, EEUU ha atravesado por dos cesaciones de pagos. La primera en medio de la crisis bursátil de 1929 y la segunda, en 1971, cuando el presidente Nixon, finaliza la convertibilidad oro/dólar, al presentarse solicitudes de cambio por parte de algunos países europeos.

No es comparable

Así es, tanto en 1929 como en 1971, la monetarización del dólar en el mundo apenas iniciaba sus primeros pasos, si se le compara con la situación actual, luego de una continuada flexibilización cuantitativa, un fenómeno que tomó aceleración como consecuencia de la crisis inmobiliaria y financiera del año 2007. Igualmente, en tales momentos de cesación, no existía un país y una moneda, emergente, que presentara una alternativa económica a la crisis del dólar y de los EEUU, en términos capitalistas.

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