2023/04/06

 

La voladura de los gasoductos Nord Stream, el puente de Crimea, sobre el estrecho de Kerch;  los bombardeos contra territorios de la Federación rusa, como el llevado a cabo contra el aeródromo Engels o en Briansk, los ataques con bomba en Moscú, dirigido a un intelectual cercano al Kremlin y donde murió su hija, Daria Dugina, en agosto del pasado año y, el ocurrido recientemente, en San Petersburgo, donde fallece un reconocido influencer que reportaba desde zona de guerra, a fin al gobierno ruso, Vladien Tatarsky, hablan de la intensidad que toma el choque militar entre Rusia y Washington.

Sin duda, este escenario, seria un imposible en la era de la bipolaridad y la guerra fría, que de golpe se ha vuelto cotidiano, lo que, en cualquier caso, recuerda lo latente que estamos de que se desate una guerra nuclear, esto sin hablar, de como Europa Occidental y EEUU, lenta, pero inexorablemente, progresan en el involucramiento y escalamiento de la confrontación en los alrededores del río Dnieper.

La intensidad en las acciones militares va de la mano, del auge de la economía China, la cereza de la torta que está detrás del espectáculo de las diarias y frenéticas comparecencias de los representantes de los gobiernos, en lo que no pasa un par de días, para encuentros entre representantes de Europa y EEUU, y de las ofensivas y contraofensivas, en el campo de batalla.

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