2023/04/06

Hace apenas unas semanas se vio el Zócalo, al techo, como respuesta a una convocatoria del presidente de México, López Obrador.

Reservar la explotación de litio a la  empresa estatal LitioMx, para su aprovechamiento, algo que se articula a la perspectiva de la construcción de una planta de Tesla, en Nuevo León;  la compra de 16 plantas de generación eléctrica a la española Iberdrola, por 6.000 millones de dólares, que afianza las posibilidades de controlar los precios locales de la energía eléctrica, y el impulso a Pemex, que tiene como objetivo disminuir las importaciones de refinados desde los EEUU,  que pasará, según el proyecto, este año, de 901 mil a 232 mil barriles, con la compra de la refinería Deer Park en Texas y la construcción de la refinería Olmeca, que se prevé entre en operación en 2024, año en el que se estima se llegará a la autosuficiencia de refinados, significa que México, adquiere una dimensión política y económica, no vista en décadas.

Y esto, explica mucho de lo que está sucediendo.

Mexico está asumiendo su carta de aliado comercial de EEUU, que se revaloriza con el paulatino enfriamiento de las relaciones comerciales de Washington con China, y lo usa para avanzar en una política keynesiana, de recuperación del aparato productivo e industrial mexicano.

EEUU se ve obligado a reducir sus distancias históricas con su vecino, en un escenario de reestructuración geopolítica global, que eventualmente permita un incremento de la influencia de competidores en sus goteras. De hecho, la Unión Americana, tiene debilidades con un variopinto número de potencias emergentes, debido a que ceder el espacio comercial chino y desacoplarse de Beijing, representa entregar a otros muchos competidores, incluyendo la misma China, dichos nichos comerciales y de producción industrial, con los que compañías no occidentales pueden avanzar sobre nuevos territorios geoeconómicos.

Bueno, también está la tentación del uso del garrote.

En recientes debates en el Congreso de EEUU, se observa el planteo de la contrapartida de Wall Street, al pulso nacionalista que plantea Mexico, presentando las dificultades, que tiene todo gobierno, pero en este caso, llevando la situación a las letras mayúsculas, en específico, la actividad de los carteles de la droga, con lo que ha salido a la superficie, incluso, la posibilidad de una “intervención” estadounidense, no se especifica el alcance de ello, sobre su vecino fronterizo.

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