Choque sistémico
Los países en general, no desean
confrontar con Washington, pero si defender sus ingresos. Y tiene que ver tanto
con los ingresos actuales por el comercio de materias primas, como por la
perspectiva que por décadas ha definido el quehacer de los excedentes
económicos de los países.
El acuerdo entre los estados del Golfo
Pérsico, y de la misma China, en torno a EEUU, que ofrecía seguridad de
reservas y ganancias por intereses, respecto de la inversión en bonos del
tesoro americano, ha recibido sucesivos golpes a su confianza, debido a la
usual confiscación que los estados occidentales, han hecho a los países, que por
no declinar su cerviz son declarados enemigos. Lo de Rusia es la gota que reboza
la copa.
Las sanciones occidentales,
también son una forma de castigo a países que discrepan con Washington, a las
que en la era unipolar, era un imposible responder, y traía como efecto ser
condenados al aislamiento internacional, esto debido a que las llaves del
comercio global, yacían en los bolsillo de EEUU.
Sin embargo, esta situación tiene
una respuesta novedosa en la actualidad debido a un escenario geopolítico cambiante,
en el que han sido desplegados espacios económicos sostenibles y alternos, al
escenario hegemónico en declive.
Volvamos al porqué de la decisión
de la OPEP PLUS, de anunciar la pasada semana la disminución de la producción de
petróleo, en algo más de 1,6 millones de barriles día, y que hizo rebotar el
precio del barril a más de 80 dólares
para el WTI.
Las medidas adoptadas por
occidente, que tienen que ver con la imposición de un techo de precios a los
productos energéticos a Rusia, resulta, como era de esperarse, que está impactando
a todos los productores, al margen de Moscú.
Los compradores están usando la
carta del tope de precios a Rusia, como un valor referencial internacional,
para presionar las negociaciones con los demás países productores, que aún por
irreal, en su aplicación, se plantea como un eje de negociación.
Esto y los demás temas descritos,
explican la decisión del corte de producción, elevando los precios del crudo, con
los que recobrar las condiciones de negociación internacional, del producto.
Claro, algo que contraviene la
expectativa de Washington, y que vuelve papel mojado un sin número de medidas
aplicadas en occidente, en el último año, destinadas a reducir la enfermedad de
la inflación en su zona de influencia.
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