Los temores al desacople con Estados Unidos, paulatinamente
parecen quedar superados por Beijing y la visita de tres días, la primera a algún
país, luego de ser confirmado en el cargo de presidente de China, por parte del
premier Xi a Rusia, delinea el camino de una nueva era política para el mundo.
Las reacciones de Washington al respecto del
comercio con el gigante asiático, que nadie se atrevía si quiera a imaginar,
ante un abierto reto de China a EEUU, decantan un periodo de inestabilidad para
un mercado estrechamente imbricado y el que la Casa Blanca ha preferido modular,
hasta ahora, como un aterrizaje lento, respecto de sus relaciones, lo que llevan
a cabo a través de las denominadas sanciones.
¿Pero, que puede hacer Estados Unidos?
Es la gran pregunta, por que la realidad, es
que las factorías en las que se generan una miriada de productos, con mayor o
menor implicación tecnológica, que se consumen en Estados Unidos y en buena
parte del mundo, por eso, lo de la factoría global, están sembradas en China.
También el orden logístico de materias primas y comercio global, constituido en
un proceso de décadas, giran en torno al Imperio del Centro.
Es decir, poco puede hacer una orden
presidencial, emanada desde Washington, salvo que desaparezcan los suministros
de las estanterías de los Estados Unidos, y que los que quieran colocarse,
producidos en la Unión Americana, resulten costosos en múltiplos.
Estados Unidos, en el curso de este siglo, ha
agudizado las presiones a China, basado en la idea de que Beijing, antes que
cualquier cosa, evitaría escalar un conflicto que afecte su interés comercial
con los estadounidenses. Y he aquí el verdadero punto de inflexión.
En que queda entonces la Organización Mundial
del Comercio, como árbitro de diferendos de los intercambios de productos; la
Corte Penal Internacional, a la que dicho sea de paso, Beijing califica como “politizada”,
ante la orden de captura librada contra el presidente ruso; o, las mismas
instituciones de Bretton Woods, ahora supeditadas a Washington. La Organización
Mundial de la Salud, que se resistió a certificar las vacunas contra la covid desarrolladas
en Eurasia, las que hasta ahora han mostrado eficacia práctica, con alcances equivalentes
a las de sus pares occidentales, por nombrar algunos hitos, que igualmente ingresan
al ámbito de la problematización.
¿Es decir, en que queda la Organización de
Naciones Unidas?
El lienzo, parece ahora hecho mucho más de
sombras que de tonos finos, y con la espada alzada como referente.
Conozca algunas publicaciones relacionadas, de nuestro archivo


