2023/03/27


 La estrategia de fortalecer la posición de Taiwán en el mundo,  por parte de EEUU, recibe un revés en su patio trasero.

Estados Unidos, aperturó el reconocimiento internacional de China cuando fenómenos como la disminución de la tasa de ganancias sobrevino para la producción realizada en la Unión Americana, lo que obligó a Wall Street a optar por la deslocalización industrial con destino al gigante asiático.

Aunque es un fenómeno visto tempranamente en la década de los ochentas del siglo XX, tomó celeridad en presente siglo, un aire fresco para el capitalismo estadounidense y, una oportunidad que ha sabido materializar China, que planificó un proceso industrial y tecnológico sin precedentes al margen de la expectativa estadounidense, que pretendió reservar eslabones estratégicos en investigación, desarrollo y patentes, para evitarlo.

En todo esto, vale resaltar, que el desprendimiento industrial de EEUU, determinó que su centralidad económica se redirigiera, casi exclusivamente, a gestionar el  mercado financiero internacional, soportado en la excepcionalidad de tener como reserva y emisión, la moneda de curso global.

Pero esto es lo que ha cambiado recientemente, precisamente con el despunte económico y político chino, que coloca contra las cuerdas la hegemonía de Washington, donde la carta de Taiwán adquiere de nuevo protagonismo como pieza de cambio o chantaje a los chinos, al tomar estos su propia ruta de desacople de la economía y política, estadounidense.

La pasada semana, Honduras degrada el reconocimiento de Taiwan, como estado representativo de incluso, la China Continental, y lo traslada al gobierno de Beijing.

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