2023/03/30

La guerra, la desaceleración económica y la perspectiva inflacionaria en los países desarrollados, están impactando con severidad las finanzas estatales, lo que está obligando a los gobiernos a colocar los ojos, en sectores hasta ahora protegidos, en el entendido, de que el capitalismo funciona precisamente mediante la acumulación de capital, y que tiene como uno de sus pilares esenciales la banca privada.

 Es la máxima capitalista, y fundamento de la globalización, que dice que los excedentes de capital, son los que movilizan la economía, esto como contrapartida, al antaño keynesianismo que otorgaba, en buena parte, la gestión económica y el direccionamiento de los flujos de capital, al Estado.

 La contractura sistémica, está impulsando medidas inéditas en la persecución de la evasión fiscal y el lavado de activos, algo como mirar bajo el tapete, precisamente cuando el fantasma de la crisis bancaria, recorre el mundo.

 Pero, ¿Qué es lo que, esta impulsando a los gobiernos a descontar el neoliberalismo?

Básicamente, tener que enfrentar una deuda externa e interna de consideración, en un contexto de declive económico e industrial, deuda que se vuelve “liquidable”,  cuando comienza a prevalecer el miedo al impago o quiebra del Estado, esto porque la banca central, hasta ahora garante de acreencias,  tenia como último recurso la emisión de dinero, emisión con efectos económicos “limitados”, en la medida que no existía en el mundo económico, otra divisa fuerte, que en términos relativos infringiera costos inflacionarios a los países centrales, que potencialmente derivara en una fuga, en concreto, de posiciones en  dólares o euros, hacia el yuan.

 El día de ayer, la Fiscalía Nacional de Francia, allanó las sedes de Societé Generale, BNP Paribas, Exane, el grupo Natixis y el banco británico HSBC.

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