La evolución de los modos de producción, en la
historia de la humanidad, ha tenido como clave la eficacia energética, el
desarrollo técnico y finalmente, el crecimiento económico.
Va del esclavismo, feudalismo, o, capitalismo, este
último en su proceso evolutivo y en las etapas que continúan en la actualidad.
En todo esto, sin duda, el último año, en el
que precisamente se desata la guerra en Europa, son bien visibles los cambios
geopolíticos que se producen en el mundo, madurados en un par de décadas, y que
están de la mano de las modificaciones, que de facto, se producen en la estructura capitalista global, léase,
aquella definida en el curso de la unipolaridad.
Un acelerador de este proceso, se apoya en la
realidad de que los países, en general, están altamente endeudados. Lo que incluye, la situación de los países centrales.
En este escenario, China tiene la oportunidad
de elegir a su gusto, el como impulsa su perspectiva económica internacional,
apalancado en su histórico superávit comercial.
El gigante asiático, esta efectuando recompra
de deuda en dólares de los países en problemas, deuda, que a la postre, debe ser pagada en yuanes a Beijing.
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